LUIS SIMARRO LACABRA
«Un gran olvidado»
Aportado por Isabel
Un neurocientífico clave en la historia
Luis Simarro Lacabra fue uno de los más importantes histólogos y neurocientíficos de nuestra historia. Aunque muchos conocen a Santiago Ramón y Cajal, pocos recuerdan a Simarro, pese a que su contribución fue decisiva para los descubrimientos del premio Nobel.
Infancia y formación
Luis Simarro Lacabra, nació el 4 de noviembre de 1851 en Roma, donde su padre, Ramón Simarro Oltra, ampliaba su formación como pintor académico. Tras enfermar su padre, la familia regresó a Játiva (Valencia), donde éste falleció y su madre, en un trágico desenlace, se suicidó al día siguiente. Simarro tenía solo cuatro años.
Durante su estancia en Roma, su padre había entablado amistad con el pintor español Luis Madrazo, quien aceptó ser padrino del niño. Tras la orfandad de Simarro, fue acogido por familiares y, gracias a la ayuda de Madrazo, ingresó en el Colegio de Nobles de San Pablo. Su relación con Madrazo se mantuvo durante toda su vida, y este le realizó retratos tanto a él como a su esposa, Mercedes Roca.

Carrera científica y académica
Luis Simarro Lacabra fue un estudiante brillante y comenzó sus estudios de Medicina en Valencia. Pronto se destacó por sus ideas progresistas y cientificistas. En 1872, en una conferencia en el Ateneo de Valencia, expresó su adhesión al positivismo y su crítica al conservadurismo religioso. Su postura le llevó a enfrentarse con un catedrático, lo que le obligó a trasladarse a Madrid, donde terminó su carrera en 1874. Defensor de las ideas de Darwin, aplicó el evolucionismo en su trabajo científico. En 1875 obtuvo el grado de doctor con una tesis titulada Relaciones materiales entre el organismo y el medio como fundamento de una teoría general de la higiene.
Tras doctorarse, se integró en la Escuela Libre de Medicina de Madrid como profesor de higiene. Se vinculó también a la Institución Libre de Enseñanza, donde enseñó física y ciencias, y tuvo una cátedra en el Ateneo de Madrid. Asimismo, trabajó como médico de la Beneficencia y en el Hospital de la Princesa.
En 1877 fue nombrado director del Manicomio de Santa Isabel en Leganés, pero renunció al cargo dos años después por conflictos con las autoridades eclesiásticas.


Luis Simarro Lacabra y sus aportaciones a la neurociencia
En 1880 se trasladó a París, donde permaneció cinco años formándose en neurohistología. Allí aprendió la técnica de tinción con nitrato de plata, desarrollada por Camillo Golgi en 1873, que permitía visualizar las neuronas y sus ramificaciones.
A su regreso a España, Simarro perfeccionó estas técnicas y desarrolló su propio método de tinción. En 1887, enseñó estos procedimientos a su amigo Santiago Ramón y Cajal. Este hecho fue crucial en la carrera de Cajal, quien en su obra Recuerdos de mi vida reconoce la influencia de Simarro: «Debo al Dr. Luis Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia, el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas preparaciones efectuadas con el proceder del cromato de plata».
Más adelante, Simarro también guiaría a Cajal en el desarrollo del método que le otorgaría fama mundial: «Consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro, primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de plata».
En 1902, Simarro obtuvo la cátedra de Psicología Experimental de la Universidad Central de Madrid, la primera de su tipo en España, lo que le valdría el reconocimiento como padre fundador de la psicología en el país. También contribuyó a la psiquiatría y el derecho penal, participando en la fundación de la Escuela de Criminología de Madrid en 1903.
Activismo y masonería
En 1907, colaboró con Ramón y Cajal en la fundación de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, heredera de la Institución Libre de Enseñanza, que impulsó la ciencia en España.
Simarro también se destacó como activista. En 1913 fundó la Liga Española para la Defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, inspirada en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La Liga luchó por la libertad de conciencia, la defensa de los derechos civiles y contra la injusticia social. Participó activamente en campañas nacionales e internacionales, promoviendo amnistías y denunciando abusos.
Como Cajal, Simarro fue masón; no se conoce la fecha exacta de su iniciación, pero la primera referencia a su condición masónica es la afiliación a la Logia Ibérica n.º 7 de Madrid dependiente del Grande Oriente Español el día 17 de octubre de 1912, con el simbólico de Franklin, a la que perteneció hasta el final de su vida. En 1913 alcanzó el grado 33º y fue elegido Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grande Oriente Español. En 1917, la Gran Asamblea lo proclamó por unanimidad Gran Maestre, cargo que ocupó hasta su muerte.

Fallecimiento y legado
Luis Simarro falleció el 19 de junio de 1921 en Madrid. Fue enterrado, según su deseo, en el Cementerio Civil de Madrid, en una sencilla caja de pino forrada de paño negro.
Tras su muerte, sus bienes se destinaron a la creación de la Fundación Simarro, hoy integrada en la Universidad Complutense de Madrid. Su legado incluye una vasta biblioteca de más de 4000 volúmenes, una importante pinacoteca con obras de Sorolla y Madrazo, correspondencia personal y material científico, entre ellos preparaciones histológicas complementarias a las de Ramón y Cajal.
Pese a su enorme contribución a la ciencia, la psicología y la defensa de los derechos humanos, Luis Simarro sigue siendo un gran olvidado. Su legado, sin embargo, permanece vivo en la historia de la ciencia y el pensamiento español.
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