La masonería explicada sin secretos: preguntas de un profano, respuestas desde dentro
Aportado por Redacción
En el quinto episodio del pódcast Entre columnas, Silvia y Antonio dan un paso más en su empeño de hacer accesible y comprensible la masonería contemporánea.
Esta vez no están solos. El episodio gira en torno a una serie de preguntas formuladas por Albert, un oyente profano que, con respeto y curiosidad, lanza una batería de cuestiones tan directas como profundas: ¿qué es realmente la masonería?, ¿cuáles son sus valores?, ¿hay ideología común?, ¿se influye en la política?, ¿por qué tanto ritual?, ¿qué sentido tienen los símbolos y los nombres pomposos?
Las respuestas las ofrece el hermano Marcos, venerable maestro de la Respetable Logia Obreros de Irán, al oriente de Sevilla. Joven y sabio, como lo define Silvia, aporta una visión clara, honesta y sin grandilocuencias, que desvela los aspectos esenciales de la vivencia masónica.
Un camino personal hacia la mejor versión de uno mismo
La primera gran clave que ofrece Marcos es esta: «La masonería tiene como principal objetivo la mejora de cada individuo». No se trata de una doctrina que deba aprenderse, ni de una ideología que deba asumirse. Se trata de un proceso de transformación personal. La masonería proporciona el marco, los ritmos, los símbolos y el espacio de silencio necesario para que cada uno se convierta en su mejor versión.
Este trabajo interior se apoya en tres valores fundamentales: libertad, igualdad y fraternidad. Pero, como señala Marcos, «no hay una ideología común». En una logia pueden convivir personas con visiones políticas y vitales muy diferentes, porque lo que se valora no es la opinión, sino la actitud: saber escuchar, respetar, compartir y construir.
Una influencia silenciosa que empieza por uno mismo
Una de las dudas de Albert es si la masonería influye en la política o en las instituciones. La respuesta de Marcos es tajante: «No tenemos ninguna pretensión de influir en gobiernos o instituciones. La única influencia que buscamos es la que uno ejerce sobre sí mismo».
Eso no significa que la masonería sea ajena al mundo. Todo lo contrario. Cada masón, transformado por su trabajo interior, actúa en la sociedad de forma coherente con los valores masónicos. Pero sin alardes ni proselitismo. «No necesitamos que se diga que fuimos nosotros quienes ayudamos. Lo importante es ayudar».
Conceptos clave de la masonería explicados en el episodio
Diversidad y pluralismo dentro de la fraternidad
Otra cuestión clave es la diversidad de logias y corrientes dentro de la masonería. Las hay masculinas, femeninas y mixtas. Las hay más tradicionales y más liberales. Y sin embargo, todas forman parte de una misma red fraternal. Como recuerda Marcos: «Aunque tengamos pensamientos diferentes, estamos de acuerdo en que queremos participar en la sociedad y construir desde la diversidad».
Esto no significa que la masonería sea perfecta. De hecho, el propio Marcos reconoce que «el mayor enemigo de la masonería a veces está dentro de sí misma». La convivencia humana es compleja, también dentro de una logia. Pero el valor está precisamente en afrontar esos conflictos desde una ética del respeto y la mejora continua.
Organización, economía y transparencia
Albert pregunta también por la estructura organizativa y la financiación. Marcos lo explica sin rodeos: «Cada logia se sostiene con las cuotas de sus miembros. Nadie cobra por ser masón. Ni el Serenísimo Gran Maestre ni el Venerable Maestro reciben remuneración alguna».
Los fondos se destinan a pagar el alquiler del local, la luz, los materiales y las actividades. Algunas logias tienen espacios para el ágape (la comida compartida tras las tenidas) o pequeñas bibliotecas. Pero no hay sueldos, ni privilegios, ni lujos. Y por encima de todo, hay transparencia y horizontalidad: «Una persona, un voto», como recordaba Antonio.
Rotarios, masones y las confusiones habituales
Una de las preguntas más curiosas es la relación entre masonería y el Club Rotary Internacional. Marcos lo aclara: «Puede haber objetivos similares, como la filantropía, y puede haber personas que estén en ambos grupos. Pero los caminos son muy distintos». La masonería tiene una estructura simbólica, ritual y filosófica que no existe en otras asociaciones. Su objetivo no es solo ayudar, sino formar personas más íticas, más reflexivas y más comprometidas con su mejora personal.
Ritual, símbolos y lenguaje: el arte de pensar de otro modo
Quizá la parte más difícil de entender desde fuera es la que Albert expresa con mayor honestidad: «Me produce rechazo esa liturgia, esos nombres pomposos, los rituales. Me parecen anacrónicos».
La respuesta de Marcos es brillante: «Todo ese lenguaje y ritual tiene como objetivo provocar un modo diferente de estar en el mundo». El templo masónico no tiene ventanas, no hay teléfonos ni interrupciones. Hay silencio, hay uniformidad (como en un coro), y hay un ritmo que nos aparta del ruido de la vida cotidiana.
«Si nos reuniéramos en una cafetería, estaríamos recibiendo mensajes, llamadas, interrupciones. Pero dentro del templo, entramos en un espacio de concentración donde podemos escucharnos de verdad». La liturgia, los símbolos, los nombres antiguos, todo tiene un sentido: crear un clima distinto que nos ayude a reflexionar y a crecer.
La masonería como horizonte ético, no como dogma
Hacia el final del episodio, Marcos insiste en que la masonería no es una doctrina ni un sistema cerrado. «Es un camino individual, con muchas perspectivas individuales. Lo que os he ofrecido es mi punto de vista personal. Hablarás con otros masones y te dirán cosas diferentes».
Esa es precisamente su riqueza: no pretende tener la verdad, sino invitar a buscarla. No ofrece certezas, sino herramientas para pensar mejor. No impone, propone. Y lo hace con humildad, sabiendo que la perfección es una utopía, pero una utopía que vale la pena perseguir.
Escuchar, pensar, preguntar: una invitación abierta
El episodio termina con una llamada a la participación. Como recuerda Antonio, «en la calle hay muchos masones sin mandil». Personas que comparten los valores masónicos sin saberlo. A todas ellas va dirigido este pódcast. Y también a quienes, como Albert, se atreven a preguntar sin miedo, con respeto y con pensamiento crítico.
Silvia lo resume con una sonrisa: «Nos faltan preguntas. Por favor, escribidnos». Porque eso es la masonería también: el arte de hacerse buenas preguntas.
Puedes escuchar el pódcast completo en IVOOX.
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