Geometría iniciática
«Una introducción a la geometría sagrada como práctica de reflexión y transformación personal»
Aportado por Isabel
La geometría como lenguaje
La geometría es un lenguaje que trasciende las palabras para comunicar verdades espaciales y estructurales, siendo una herramienta fundamental para la representación del mundo. Pero, de forma analógica, su contemplación —y, sobre todo, su práctica— es capaz de comunicar verdades sobre el yo y sobre las relaciones del yo con el mundo y con los demás.
Qué entendemos por “geometría sagrada”
Cuando oímos la expresión geometría sagrada, tenemos que entender a qué se refiere. Lo primero que hay que tener en cuenta es que lo sagrado no es algo que tenga existencia independiente de quien lo percibe. Lo sagrado es un valor que unos atribuyen a un objeto, espacio, tiempo o idea y otros no. Lo que para mí es sagrado puede no serlo para ti y viceversa. Convertimos en sagrado aquello que nos conmueve de una manera especial, que nos provoca un sentimiento de trascendencia, que nos deja intuir algo más allá de lo percibido con nuestros sentidos.
La geometría no es sagrada en sí misma. Pero puede ser parte del proceso iniciático. Lo será si, cuando dibujas un punto, una recta, un círculo, un pentágono, un sólido o cualquier otra figura geométrica, y estudias y contemplas sus propiedades y las relaciones que van surgiendo entre ellas, algo ocurre dentro de ti.
El punto: potencia y origen
Cuando miramos un PUNTO podemos ver solo eso: una diminuta mancha en una pizarra o en un papel. El punto es tan solo una posición en el espacio, “algo” sin dimensión. Es una potencialidad, la posibilidad de que algo comience. Ese punto es el principio de una creación. El lugar donde pincho el compás. El lugar desde el que comienzo a dibujar con el lápiz. Una representación del Big Bang. El instante en que una idea comienza a tomar forma. La voluntad de poner orden en el caos.
¿Podemos relacionar el punto con el número uno? No estoy segura. El uno “es”, el punto todavía “no es”; es potencia, no acto. Pero “es” algo diferente a lo que había en el momento anterior: la hoja en blanco. Y, ya que estamos, la hoja en blanco también es algo, ¿no? Nada sería si no hubiera hoja donde dibujar el punto. ¿Qué es esa superficie donde dibujo el punto? ¿Se relaciona con el “uno”? Yo creo que sí: es el UNO COMO CAOS. Es aquello que existe, pero no está ordenado. Como nuestro planeta Tierra, antes de que algunos terrícolas se pusieran de acuerdo en ordenarlo, señalando los puntos cardinales norte, sur, este y oeste.
De un punto nace el impulso de ordenar; con una recta aparece la dualidad y el infinito; y, al medir, trazar y cerrar formas, la geometría deja de ser solo técnica para convertirse en un ejercicio iniciático
Medir la Tierra: del caos al orden
La palabra geometría, etimológicamente, significa precisamente eso: medida de la tierra. Se deriva de dos palabras griegas: geo, por la diosa griega Gea, la Tierra, la superficie de la Tierra; y metrein, que significa medir. Sus profundidades pertenecían a la diosa Ctonia.
La geometría es el estudio de las propiedades y de las magnitudes de las figuras en el plano o en el espacio. La geometría es número: es la forma en que el número se expresa en el espacio.
Pero, así como la aritmética necesita el número como cifra para expresarse, la geometría no. El espacio no se puede contar, como las mesas o las multitudes. No existen en el espacio porciones por defecto, unidades predefinidas. Sucede lo mismo con el tiempo, la temperatura, la frecuencia, la masa: todas ellas son magnitudes. No se pueden contar; se pueden medir.
La sola experiencia con el punto ya nos ha enseñado muchas cosas. De momento, lo único que podemos excluir del ámbito de la geometría es la “nada”, un concepto metafísico interesantísimo para cuyo estudio tendremos que buscar otra herramienta. La geometría nos es útil a partir de la “casi nada”, de ese punto que es y no es… y que podemos comprender como principio o posicionamiento para comenzar a ordenar el caos.
En Egipto, donde parece que se desarrolló la geometría de los agrimensores (el origen de la geometría celeste se atribuye a los pueblos mesopotámicos), el Nilo desbordaba sus márgenes cada año, anegando la tierra y borrando el trazado de las parcelas y las zonas de cultivos. Cuando las aguas se retiraban empezaba la tarea de redefinir y restablecer las lindes. Este suceso natural simbolizaba para los egipcios el retorno cíclico del primigenio caos acuoso y el posterior restablecimiento del principio del orden y de la ley sobre la tierra.
A medida que redibujaban las parcelas restituían el orden físico y social. ¡Esto sí que es geometría sagrada!
La recta: dualidad, polaridad e infinito
Pero sigamos… El primer elemento ordenador sería la RECTA que pasase por ese punto primigenio. Al dibujar una recta de lado a lado de nuestra superficie de dibujo, observamos que la divide en dos: una queda a su derecha; otra, a su izquierda. Los elementos que pudiera haber en cada uno de esos dos espacios quedan incomunicados sin remedio, salvo que rompa la recta. Acaba de crearse la dualidad.
La recta es la reina de la separatividad. Es una línea de una sola dirección (horizontal, vertical u oblicua) y dos sentidos totalmente opuestos, dos polaridades que tienden a alejarse más y más. Dos espacios separados, dos polaridades… La recta se relaciona claramente con el número dos. Pero no solo. La recta no tiene fin: eso es lo que indican esas flechitas; es infinita.
En nuestro trabajo de ordenación del caos, partiendo de la posibilidad que ofrece el punto, hemos llegado al dos y al infinito. Pero la recta también es uno: es la representación de una dimensión.
El caos y el infinito tienen algo en común. No están ordenados.
Del segmento al triángulo: poner límites y cerrar el espacio
Si quieres seguir ordenando y deshacer la polaridad infinita, en tu pensamiento, en tu vida, en una sociedad, tienes que “posicionarte” y establecer límites. Puedes hacerlo marcando un punto en algún lugar de la recta y luego otro: obtendrás un segmento, una porción de recta con principio y final. Este segmento puede ser muchas cosas. Los límites del tiempo que dedicarás a las redes sociales o a relacionarte con tus amigos. Los límites de lo que es tolerable. El dinero que puedes destinar a comprarte ropa.
Puedes doblar la recta en ese segundo punto y después marcar un tercer punto. Uniendo el tercero con el primero obtendrás un triángulo, la figura más simple en otra dimensión: el plano. ¡Estás en otro nivel! Has conseguido cerrar el espacio y unir los opuestos.
A partir de aquí las posibilidades de diseñar tu vida son infinitas.
Geometría como práctica iniciática
La geometría es el arte de la medida, de las relaciones, de las proporciones. Su práctica contribuye a la reflexión y el entendimiento de conceptos como Unidad, Dualidad, Polaridad, Centro, Semejanza, Infinito, Razón, Proporción, Igualdad, Límite, Armonía, Simetría, Analogía…
Si tienes interés, háznoslo saber, y seguiremos hablando de geometría.