Masonería en España: del pasado oculto a los retos del futuro
«Crónica de una conferencia en el Ateneo de Madrid»
Aportado por IAM

Un encuentro en el Ateneo: explorando la masonería desde múltiples perspectivas
La conferencia celebrada el 1 de marzo de 2025 en el Ateneo de Madrid ofreció una visión única que unía el estudio antropológico del método masónico con un recorrido histórico y una reflexión profunda sobre los desafíos actuales de la masonería. Durante este encuentro se puso de manifiesto que, a pesar de las transformaciones de la sociedad, los principios fundamentales de la masonería -la búsqueda del autoconocimiento, la transformación personal y el compromiso con la libertad, la igualdad y la fraternidad- siguen siendo tan relevantes como en épocas pasadas.
El método masónico: ritual, simbolismo y transformación personal
Los conferenciantes, Consuelo Murillo Cabrera, Octavio Carrera González y Antonio Chazarra Blanco, abordaron la masonería desde tres perspectivas complementarias, antropológica, histórica y de futuro. Desde el punto de vista antropológico, se profundizó en el uso del ritual, la tradición iniciática y el simbolismo como herramientas para la transformación del individuo. En este sentido, se destacó la importancia de los dos mandatos esenciales que reciben los nuevos iniciados: “Constrúyete a ti mismo” y “Conócete a ti mismo”. Estas consignas invitan a emprender un viaje interior en el que el aspirante, partiendo de la “piedra bruta” que representa su ser, se ve impulsado a transformar su vida a través del diálogo con sus hermanos y de la interpretación de símbolos cargados de significado. Este método, lejos de basarse en dogmas inmutables, se fundamenta en un proceso dinámico de indagación y crecimiento personal que se adapta a las inquietudes y desafíos de cada época.
Entre el auge y la represión: la historia de la masonería en España
La ponencia en el Ateneo combinó este enfoque antropológico con un análisis histórico que rememora la influencia y la represión de la masonería en España. Durante la Segunda República, la masonería alcanzó un auge notable al contar con numerosos representantes en la vida política, lo que contribuyó a la promoción de valores modernos como la razón y la libertad. Sin embargo, este protagonismo despertó la ira de sectores conservadores y de la Iglesia, que veían en ella una amenaza a la tradición y al orden establecido. La llegada de la Guerra Civil supuso un punto de inflexión en esta historia: el estallido del conflicto marcó el inicio de una represión sistemática por parte del régimen franquista, que asoció a la masonería con el liberalismo y la modernidad. A partir de entonces, la masonería fue objeto de decretos represivos, como la Ley de Represión de la Masonería y del Comunismo de 1940, y muchas logias sufrieron incautaciones, cierres y hasta fusilamientos. A pesar de esta brutal represión, el espíritu masónico no fue destruido, y muchos de sus miembros optaron por el exilio, manteniendo viva la llama de sus enseñanzas y sentando las bases para su resurgimiento durante la Transición democrática.

La masonería no se adscribe a ninguna ideología ni partido político, pero no elude la reflexión sobre la ‘alta política’, entendida como la construcción de una sociedad justa.
Memoria y justicia: el compromiso masónico con los derechos humanos
En la conferencia se hizo hincapié en cómo esta doble experiencia (el rigor del estudio ritual y el peso de una historia de persecución) conforma una identidad masónica que no solo valora el autoconocimiento, sino que también se compromete con la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos. La reconstrucción de la masonería en España tras la Transición no fue únicamente un restablecimiento legal, sino también un proceso de recuperación y reafirmación de ideales que habían sido objeto de un ataque sistemático. Esta historia, narrada a través de testimonios y análisis, permite comprender que la masonería es mucho más que una organización esotérica: es una tradición viva que ha sabido reinventarse y adaptarse a contextos tan disímiles como el clima político de la Segunda República y la opresión franquista.

Desafíos del siglo XXI: la masonería ante la digitalización y la polarización social
Pero la conferencia no se limitó a mirar hacia el pasado. También se abordaron los desafíos que enfrenta la masonería en el siglo XXI, un contexto marcado por cambios acelerados en lo político, social y tecnológico. La transformación digital, por ejemplo, supone un reto importante para una institución cuya esencia se ha forjado en encuentros presenciales y en la transmisión directa de rituales y símbolos. El auge de internet y las nuevas plataformas de comunicación ofrecen oportunidades para difundir sus enseñanzas, pero también plantean el peligro de que su carácter simbólico y la intimidad de sus ritos se vean comprometidos en un entorno digital tan abierto y accesible. La necesidad de modernizarse sin perder la esencia es, sin duda, uno de los dilemas más complejos a los que se enfrenta la masonería contemporánea.

En un mundo marcado por la inmediatez y la superficialidad, la masonería sigue ofreciendo un espacio para la reflexión, el crecimiento personal y la búsqueda de sentido.
Tradición y futuro: el papel de la masonería en un mundo en transformación
Otro aspecto fundamental es la adaptación a una sociedad cada vez más polarizada y fragmentada. En un mundo en el que el discurso público se ve marcado por posturas extremas y la desconfianza hacia las instituciones tradicionales, la masonería debe replantear su forma de comunicarse y de atraer a las nuevas generaciones. La crítica al secretismo y a las estructuras jerárquicas propias de la tradición masónica se suma a la urgencia de establecer un diálogo transparente que conecte con un público que demanda respuestas claras y accesibles. Así, la institución se ve impulsada a renovar sus modelos organizativos, a promover una mayor participación y a reorientar su mensaje hacia la construcción de espacios de reflexión y diálogo que trasciendan las divisiones ideológicas.

El papel de la masonería como puente en un mundo fragmentado
El análisis presentado por en el Ateneo también reflexionó sobre el papel de la masonería como puente en un contexto de creciente polarización global. La masonería no se adscribe a ninguna ideología ni partido político, sin embargo no elude la reflexión sobre la “alta política”, entendida como la construcción de una sociedad justa, lo que legitima su vigencia como institución social. Esta responsabilidad cívica combinada con un firme compromiso con el autoconocimiento y la búsqueda de la verdad, le confiere a la masonería la posibilidad de actuar como mediadora en conflictos y de unir a personas de diversos orígenes. En un panorama internacional en el que las tensiones geopolíticas y los discursos populistas generan incertidumbre, la capacidad de la masonería para fomentar la tolerancia y el respeto se convierte en una herramienta valiosa para la construcción de sociedades más justas y cohesionadas.
Integración entre tradición e innovación
En este sentido, la conferencia subrayó la importancia de integrar la tradición con la innovación. Las soluciones propuestas apuntan hacia una modernización que no implique la pérdida de los elementos rituales y simbólicos, sino su adaptación a los tiempos actuales. El uso de nuevas tecnologías para la educación masónica, la realización de encuentros virtuales y la promoción de actividades culturales y científicas son estrategias que permiten a la masonería seguir siendo un referente en la búsqueda del conocimiento y la reflexión ética. Al mismo tiempo, el fortalecimiento de redes internacionales y la colaboración con instituciones culturales y educativas abren nuevas posibilidades para proyectar sus valores en un ámbito global.

Resiliencia y vigencia de la masonería en el siglo XXI
La reflexión antropológica es especialmente relevante en este contexto. Su enfoque, que pone en valor la experiencia personal y el proceso de transformación interior, ofrece una perspectiva que va más allá de los debates políticos y sociales. La masonería, entendida como un laboratorio de ideas y autoconocimiento, se revela como un espacio en el que el individuo puede encontrar las herramientas necesarias para enfrentar los retos de la modernidad, desde la crisis de identidad hasta la dificultad de establecer vínculos sólidos en una sociedad marcada por la inmediatez y la superficialidad. Esta visión resuena en un momento en el que el crecimiento personal y la búsqueda de sentido se han convertido en necesidades fundamentales ante la incertidumbre del mundo contemporáneo.
La conferencia en el Ateneo, al integrar el análisis antropológico con el recorrido histórico y la reflexión sobre los retos del presente, ofreció una visión completa de la masonería. Se puso de manifiesto que la institución ha sabido reinventarse a lo largo del tiempo, respondiendo a crisis profundas con una capacidad de adaptación que le ha permitido sobrevivir y seguir aportando a la construcción de sociedades más abiertas y tolerantes. La experiencia de la represión franquista y el exilio, junto con el resurgir durante la Transición, se combinan con los desafíos actuales para formar una narrativa que habla de resiliencia, compromiso y renovación.
En definitiva, la masonería del siglo XXI se presenta como una tradición que, sin renunciar a sus raíces, se enfrenta a un mundo en transformación mediante la integración de nuevas tecnologías, una comunicación más transparente y la apuesta por la educación y el diálogo. La conferencia del Ateneo ha sido un claro ejemplo de cómo se pueden articular las enseñanzas del pasado con las demandas del presente, mostrando que, en el fondo, la búsqueda del autoconocimiento y el compromiso con la verdad son valores eternos. Así, la masonería se reafirma no solo como un legado histórico, sino como una institución viva que sigue ofreciendo respuestas ante los desafíos de la modernidad y que se proyecta hacia el futuro con la firme convicción de que la transformación personal es la base para un cambio social profundo y duradero.