Día de la Constitución Española

«Acto público y ofrenda floral de la G.·.L.·.S.·.E.·.»

 

Dic 17, 2025 | Nuestra logia

Aportado por Manuel Según Alonso

Una primera convocatoria con valor simbólico

La Constitución Española de 1978, al garantizar la libertad de asociación y la libertad ideológica, hizo posible que tradiciones filosóficas y asociativas como la masonería pudieran desarrollarse nuevamente en libertad.

 Es por ello por lo que la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) reconoce en la Constitución Española los principios fundamentales del pensamiento ilustrado y progresista: la dignidad humana, la libertad en todas sus dimensiones, la igualdad ante la ley, la justicia social, el pluralismo, la tolerancia y la educación como instrumento de perfeccionamiento.

Esta ley de leyes encarna valores que la tradición masónica ha defendido históricamente y que forman parte del patrimonio común del humanismo europeo. Y es, en este sentido, heredera de las luchas por la libertad y la dignidad humana en las que los hermanos que nos precedieron participaron activamente durante los siglos XIX y XX”.

Invitados por el Gran Maestro Brenno Ambrosini, algo menos de cuarenta miembros de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) se reunieron el domingo 7 de diciembre de 2025, a las 12 horas, en un Acto público y Ofrenda floral frente al monumento a la Constitución Española de 1978 que está situado en Madrid, Calle de José Gutiérrez Abascal, 4, para rendir homenaje a la Carta Magna.

Grupo de miembros de la GLSE en un acto público y ofrenda floral ante el Monumento a la Constitución Española de 1978 en Madrid.

El número puede parecer pequeño, pero hay que tener en cuenta que es la primera vez que se celebra, que no hubo tiempo de dar una amplia y pronta comunicación de este por no haber recibido la autorización gubernamental hasta poco antes de la celebración y ser Puente. Estamos seguros, que el próximo año el número será mucho mayor y lo más importante, fue la primera vez, que un grupo de miembros de la Orden celebran fecha tan señalada. 

En este acto, intervinieron, por este orden, el Q.·.H.·. Francisco del B (maestro masón de una logia de la GLSE), la Q.·.Hna.·. Lola (miembro de la Gran Cámara de Justicia Masónica de la GLSE), José S (Gran Orador de la GLSE) y Q.·.H.·. Brenno Ambrosini (Gran Maestro de la GLSE). El calor de las intervenciones y la fraternidad y emoción que presidió el acto hizo que se mitigara el frío que acompañaba esta mañana madrileña.

Se logró que el divorcio, el derecho a decidir sobre su maternidad de las mujeres, el matrimonio igualitario… fueran un hecho

Intervención del Hermano Paco memoria de la conquista democrática y defensa activa de los derechos

El Hermano Paco nos recuerda que nadie regaló al pueblo español la libertad y la Constitución que disfrutamos. Costó mucho conseguirla. Hace un cálido y emotivo recuerdo a los padres de la Constitución. A las personas que participaron en su redacción les debemos un agradecimiento perpetuo, pues representan a toda esa ciudadanía silenciosa que luchó durante años para devolvernos los derechos arrebatados y vino, como acertadamente afirmó Tierno Galván a “proteger a todos los españoles, sus pueblos y sus lenguas” y el derecho a la Libertad de pensamiento y de clero, a la educación, a la vivienda, al deporte, a la seguridad social. En definitiva, “los españoles consiguieron su mayoría de edad”.

 

De forma emotiva nos recordó que “el repiqueteo de los martillos sobre los yunques” de los que habló el Q.·.H.·. Antonio Machado volvían “a sonar en los talleres masónicos para forzar nuevos eslabones en la cadena” y que desde 1980, “las canteras de la Gran Logia Simbólica Española empezaron a cincelar las piedras para la construcción del templo de la Humanidad”.

Continúo defendiendo el trabajo de los ayuntamientos para hacer que el derecho de la vivienda se convirtiera en viviendas sociales, el derecho a la sanidad en centros de salud, el derecho a la educación en escuelas, el derecho a la cultura en bibliotecas, el derecho al deporte en polideportivos. 

Nada fue fácil, pero todo cambió. Así, se logró que el divorcio, el derecho a decidir sobre su maternidad de las mujeres, el matrimonio igualitario… fueran un hecho y que “los principios se convirtieran en derechos, que los derechos en mejoras sociales y de vida de la ciudadanía”.

Queda mucho por hacer, especialmente no se han resuelto muchos problemas que afectan a la juventud y muchos de los derechos se ven en peligro. Por ello, el Q.·.H.·. Paco nos invita a estar alertas, para que el fanatismo, la ignorancia y la ambición no atenúen los principios y los derechos constitucionales: “contra el fanatismo, libertad para todos los seres humanos; contra la ignorancia, libertad de catedra y enseñanza universal; contra la ambición, justicia social. Volvamos a nuestros talleres para forjar del más puro metal los más sólidos eslabones y a pulir las piedras con las que se construirá una ciudadanía libre y buena que podrán ayudar a construir el templo de la justicia y los derechos humanos en una sociedad libre y fraterna”.

Acaba con nuestra divisa: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad! y con un ¡Viva al Trabajo y la Constitución!

Intervención de la Hermana Lola restitución de derechos, memoria de 1931 y lucha por la igualdad de la mujer

La Hermana Lola nos hace saber que la Constitución Española de 1978 supone la restitución de los derechos que se habían perdido tras la derogación de la Constitución Española de 1931. Esta pérdida de derechos afectó a toda la ciudadanía española, pero especialmente a las mujeres que fueron obligadas a volver a la esfera privada, de las que a duras penas habían logrado salir en 1931 después de una lucha incansable en la que estuvieron envueltas al menos desde 1869. También nos recuerda que la Constitución de 1931 dio a las mujeres, por primera vez, el derecho al voto.

La masonería, por sus principios, atrajo a mujeres que sentían inquietudes intelectuales y que tenía la necesidad de que se reconocieran sus derechos. En las logias encontraron un espacio de libertad. En ellas, estaba Concepción Arenal, Rosario Acuña, Emilia Pardo Bazán, Carmen de Burgos, Clara Campoamor y muchas otras que están en las cabezas de todas y todos.

Con el franquismo quedaron arrasados todos los derechos de la Mujer. Su papel retrocedió más de cien años. Volvía a ser considerada un ser inferior, supervisada por el hombre del que dependía; y como no, de la iglesia católica. 

La Orden también fue reprimida de forma severa, llegando a establecerse la ley de Represión de la Masonería y el Comunismo que la declaró ilegal. Pero la masonería española continúo su trabajo en el exilio y abrió logias en Europa y América.

Con la Constitución de 1978, se recuperaron los derechos. La mujer volvió a ser considerada igual al hombre. La masonería fue legalizada en 1979; y tras ello, la Gran Logia Simbólica Española levantó columnas en 1980. 

La GLSE, defiende la Q.·.Hna.·. mantiene un espíritu profundamente democrático, tiene su propia Constitución, sus órganos se eligen en las Grandes Asambleas y tiene una Gran Cámara de Justicia. Así, la Masonería, la GLSE y sus logias son templos de Libertad y de Fraternidad para construir una sociedad mejor y más justa.

Con la Constitución de 1978, se recuperaron los derechos. La mujer volvió a ser considerada igual al hombre

Herramientas masónicas sobre una mesa de trabajo con un cuadro de Madrid al fondo, símbolo del trabajo ritual en una logia masónica en Madrid

La Constitución de 1978 ha dado un espacio de paz y de libertad como nunca

Intervención del Hermano José S. “Las Españas” y el pacto constitucional

El Hermano José S. quiso hablar de España y su Constitución, matizando a reglón seguido, que realmente viene a hablar de “las Españas y sus Constituciones”. Recalcando su carácter complejo y su gran pasado en busca de una norma de convivencia que ampare a toda la ciudadanía. En esta búsqueda han participado desde el Gran Argüelles hasta Clara Campoamor; desde el Empecinado a Prim y Sagasta; …. Miembros de la Orden que han intentado mejorar nuestra nación, desde postulados diferentes, aunque tenían algo en común, su amor por la libertad y la generosidad. 

La Constitución de 1978 ha dado un espacio de paz y de libertad como nunca. Ha nacido para unir, pues se puso “por delante el bien de la nación y no el individual”. Afirma que la Constitución de 1812, hecha en plena guerra contra los franceses, establece, por primera vez, derechos fundamentales. Además, algunos de sus inspiradores acudían a logias masónicas. 

Con el paso del tiempo, el constitucionalismo español vivió épocas de avances y retrocesos. Así, en el Sexenio Revolucionario los círculos liberales y dentro de ellos, la Masonería, desarrollaron principios de cambio en un momento donde España se debatía entre tradición y modernidad. No lograron sus objetivos, pero dejaron su impronta que sería recogido por generaciones posteriores. Por su parte, la Constitución de 1876, nacida tras la Restauración, buscó estabilidad tras años de pronunciamientos, guerras civiles y cambios de regímenes; no fue un texto rupturista, pero consiguió algunas libertades y sirvió de marco para un sistema parlamentario que con limitaciones consiguió modernizar la sociedad española.

El siglo XX, defiende, trajo un ambiente reformista. La Constitución de 1931 se erigió como uno de los textos mas avanzados de su tiempo. Recogía derechos sociales, garantizaba derechos fundamentales, ampliaba la participación política de las mujeres y se abría a una sociedad más justa, más laica e igualitaria. Muchos miembros de grupos políticos y juristas vinculados a la Masonería participaron activamente en la vida pública guiados por sus ideas de progreso, racionalismo y justicia social. Lo hicieron con la convicción de que España merecía un futuro luminoso. 

Tras ella, la Dictadura trae consigo décadas de falta de libertad, de silencio y de represión. Muchos demócratas, incluidos los miembros de la Orden, fueron perseguidos, encarcelados o forzados al exilio. Durante cerca de cuarenta años el constitucionalismo quedó suspendido.

Con el fin de la Dictadura, la ciudadanía se reencontró con su tradición liberal, democrática e ilustrada. La transición fue un proceso de reconciliación. Hubo una cesión de los diferentes grupos por el bien de la colectividad. En este contexto vio la luz la Constitución de 1978 fruto de un espíritu humanista, plural y abierto. Supo recoger lo mejor de la tradición constitucional española, logrando construir un puente entre pasado y futuro; y rescató muchos de los principios que la masonería había defendido a lo largo de su historia.

 No se debe olvidar que una constitución es un pacto moral, un compromiso colectivo: un modo de vivir juntos. Gracias a la Constitución vivimos la etapa de mayor estabilidad de nuestra historia. Ha reconocido derechos, autonomías, el ingreso en Europa y ha consolidado instituciones. Es “una herramienta viva, no es un monumento inmóvil y una arquitectura flexible que puede y debe adaptarse con consensos amplios a la necesidad de cada época, pero respetando los valores de libertad, igualdad, justicia y pluralismo”. Pero además de homenajear a la Constitución lo debemos a hacer a las personas que nos están permitiendo vivir en un país libre. Entre ellos, muchos miembros de la Orden. Su recuerdo “nos debe recordar que la libertad nunca está garantizada y debe renovarse en cada generación; que las conquistas democráticas no son patrimonio de un solo grupo sino de todos aquellos que desde la honestidad luchan por ampliar derechos, por tender puentes”.

Afirma que hoy homenajeamos a la Constitución Española de 1978 porque es “la expresión más madura de un viaje histórico que comenzó hace dos siglos. Un viaje marcado por luces y sombras, por triunfos y derrotas. Nuestro futuro depende de nuestra capacidad de preservar el espíritu de diálogo, de tolerancia y fraternidad que hizo posible la Constitución y saber interponer el bien común a la de los intereses particulares”. En definitiva, nos llama a creer en la capacidad transformadora de la libertad

Termina con ¡Viva a la Constitución!, ¡Viva la Nación!, ¡Viva la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad!

Portada completa del libro El Vaticano y los masones de Léo Taxil, edición revisada y actualizada

Intervención del Gran Maestro de la GLSE Brenno Ambrosini: “Constitución de 1978 y Francmasonería”

El Gran Maestro de la GLSE Brenno Ambrosini, titula su intervención: “Constitución de 1978 y Francmasonería”.

La inicia, afirmando que la Masonería sufre una brutal persecución en la Dictadura, siendo considerado un delito la pertenencia a las logias. Recuerda la ley de Represión de la Masonería de 1 de marzo de 1940 y como el restablecimiento de las libertades ha permitido la vuelta de la Masonería española, aunque sin lograr la presencia social de épocas anteriores.

La Constitución de 1978, al garantizar la libertad de asociación e ideológica, hizo posible que tradiciones filosóficas como la Masonería pudieran desarrollarse en libertad. Es por ello, que la GLSE reconoce en la Constitución la representación de los valores ilustrados en todas sus dimensiones, incluidos los de la Masonería y los del humanismo europeo, siendo heredera de las luchas por la dignidad humana de los miembros de la Orden que nos precedieron en los siglos XIX y XX.

La Masonería, heredera de la Ilustración, ha defendido el Contrato social, la división de poderes y los derechos fundamentales del Ser Humano. La Constitución Española de 1978 incorpora estos elementos. Ojalá, dice el Gran Maestro, “se puedan desarrollar plenamente”. Estos derechos se alinean con los principios masónicos, reflejando la concepción humanista que la Orden ha defendido a lo largo de su historia.

Para la Masonería, cada ser humano posee un valor intrínseco que merece ser respetado sin tener en cuenta su origen, raza, creencia, o cualquier otro elemento diferenciador; quedando materializado en la Constitución cuando señala que “todos los ciudadanos son iguales ante la ley”. Establece la división de poderes, el imperio de la razón, la justicia sobre el capricho o la arbitrariedad y la existencia de un Tribunal Constitucional como garante de la supremacía de la ley. Todo ello, coincide con los postulados de la Orden desde su inicio.

Además de los principios fundamentales, recoge derechos sociales y económicos. Este carácter social concuerda con el ideal masónico de fraternidad universal. De hecho, la Masonería no ha entendido “la fraternidad como un mero sentimiento abstracto sino como un compromiso activo con la mejora de vida de todos los seres humanos; representando la preocupación por el bienestar colectivo y la justicia distributiva”.

El principio de igualdad entre los seres humanos queda recogido y es acorde con los ideales masónicos. Lo mismo que su desarrollo en leyes civiles posteriores. Así, se han establecido derechos como el matrimonio igualitario o los reproductivos, logrando que el espíritu ilustrado y humanista se mantenga en el Pacto Constitucional. A esto, hay que añadir, el pluralismo que ha sido defendido por la Masonería “en su defensa del pensamiento divergente y el debate racional como método para alcanzar síntesis superiores”. Además, recoge los derechos de las minorías y la defensa de que “ninguna verdad se impone por la fuerza” sino que debe hacerlo contrastando las ideas y el diálogo público. A todo lo anterior hay que unir el carácter aconfesional del Estado que representa una victoria histórica para aquellas y aquellos que defendieron desde un posicionamiento laico la separación de Iglesia y Estado. Precisamente, uno de los motivos de la persecución de la Masonería por la Dictadura fue su defensa del laicismo y la libertad de conciencia.

Los miembros de la Orden hemos considerado históricamente “la educación como el instrumento fundamental para el perfeccionamiento del individuo y el progreso de la sociedad”. El derecho a la educación queda recogido en nuestra Constitución. Su carácter gratuito, obligatorio y la libertad de enseñanza refleja “su carácter ilustrado como motor de la sociedad”.

La Constitución Española de 1978 “fue posible gracias a un pacto de fuerzas políticas diversas que apostaron por la reconciliación y la concordia para construir un futuro común. Este espíritu refleja valores masónicos fundamentales”. 

Como conclusión, el Gran Maestro declara que “el compromiso masónico con el perfeccionamiento continuo del individuo y la sociedad encuentra en la Constitución Española de 1978 un instrumento versátil y dinámico que permite su desarrollo y su adaptación a los desafíos de los nuevos tiempos. El texto original invita a la construcción permanente de una sociedad más justa, libre y fraterna. Un proyecto inacabado que requiere el compromiso activo no solo de los masones sino de todos los ciudadanos comprometidos con el progreso humano”.

La Constitución Española de 1978 fue posible gracias a un pacto de fuerzas políticas diversas que apostaron por la reconciliación y la concordia para construir un futuro común

Recreación Estandarte de la logia Hermes en un templo masónico de Madrid, símbolo de la historia masónica de Madrid

Del frío de la mañana al calor masónico

Al finalizar el acto, todos los hermanos y hermanas presentes, nos congratulamos por las bellas, sinceras y esperanzadoras palabras de la hermana y hermanos que han intervenido. El frio de la mañana se convirtió en calor masónico y llevó a que nuestros corazones gritaran ¡Viva la Constitución! ¡Viva la Masonería!

Lecturas recomendadas

Masonería mixta

La mixticidad como principio

Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.

Antecedentes y excepciones tempranas

Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.

Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.

Las logias de adopción en Francia

En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.

El hito de 1893: Le Droit Humain

El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.

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