Masonería en Madrid:
explorando 5 lugares emblemáticos
La masonería en Madrid está presente en su arquitectura, monumentos y espacios históricos, aunque a menudo permanece invisible para quienes no conocen su simbología. Desde lugares de reunión de intelectuales hasta edificios con referencias geométricas y ritualísticas, su huella se encuentra en múltiples rincones de la ciudad. Su legado no solo se refleja en la estética de ciertos edificios, sino también en la historia de quienes promovieron los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Explorar estos espacios permite comprender cómo el pensamiento progresista ha moldeado la ciudad y ha influido en su evolución social y cultural.
En este artículo te dejamos una breve muestra con los que, a nuestro parecer, pueden ser los cinco principales.

1. El Ateneo de Madrid: bastión del pensamiento libre

Fundado en 1835, el Ateneo de Madrid ha sido un centro de encuentro para intelectuales, científicos y políticos progresistas, muchos de ellos vinculados al liberalismo y al krausismo, corriente filosófica con la que la masonería compartía valores como la educación, el laicismo y la búsqueda del conocimiento.
Aunque la institución en sí no es masónica, algunos de sus socios más destacados sí lo fueron. Entre ellos destacan Mateo Sagasta, líder del Partido Liberal, varias veces Presidente del Gobierno, Gran Maestre del Gran Oriente Español y Comendador de los Altos Grados Filosóficos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. También figuran Fernando de los Ríos, ministro socialista y presidente del Ateneo; Alcalá Galiano, compañero de Agustín Argüelles en la lucha liberal del siglo XIX; y Segismundo Moret, Presidente del Gobierno y defensor de los principios progresistas.
Su sede actual, inaugurada en 1884, originalmente incluía diversos elementos que aludían a esta relación. En su origen, el edificio contaba con símbolos masónicos, como estrellas de cinco puntas, que fueron eliminados en la reforma de 1952.
Aún hoy, el salón de actos conserva una pintura en su techo, obra de Arturo Mélida, que contiene elementos de clara simbología masónica, como triángulos, columnas y una escalera de siete peldaños, representando un camino iniciático de ascenso hacia el conocimiento. Estos detalles refuerzan la conexión histórica del Ateneo con el pensamiento ilustrado y progresista, con valores compartidos por la masonería.
2. Monumento a Emilio Castelar: el discurso de la libertad

Ubicado en el Paseo de la Castellana, el Monumento a Emilio Castelar, obra de Mariano Benlliure, es una de las esculturas más representativas de Madrid con vinculación a la masonería. Castelar, político y orador excepcional, defendió los ideales republicanos y liberales, compartiendo valores con la masonería, aunque no hay certeza de su iniciación en la orden.
Uno de los aspectos más destacados del monumento es la inscripción «Libertad, Igualdad, Fraternidad», lema de la Revolución Francesa, pero también uno de los principios fundamentales de la masonería. Sobre el pedestal se encuentran Las Tres Gracias, que en este contexto pueden interpretarse como una alusión a las virtudes masónicas de Sabiduría, Fuerza y Belleza, conceptos esenciales en la construcción simbólica del templo interior del iniciado.
Benlliure, el escultor del monumento, fue masón y dejó en su obra referencias que reflejan el pensamiento ilustrado y progresista de la época. Su dominio artístico y su vinculación con la masonería pueden apreciarse en otros monumentos repartidos por Madrid.
3. El Cementerio Civil de Madrid: descanso de ilustres masones

Inaugurado en 1884, el Cementerio Civil de Madrid es, sin duda, el lugar donde la simbología masónica es más visible en la ciudad. A diferencia de los cementerios religiosos tradicionales, este espacio representa la libertad de conciencia, un principio fundamental en la masonería, y alberga los restos de numerosos masones, intelectuales y librepensadores.
Las tumbas contienen abundantes símbolos masónicos, como la escuadra y el compás, que representan la rectitud y el conocimiento; las columnas jónicas y dóricas, evocando la sabiduría y la fortaleza; y el Sol y la Luna, símbolos de la dualidad y el equilibrio cósmico. También es frecuente la presencia de la acacia, planta que en la masonería simboliza la inmortalidad del alma y la regeneración espiritual.
Entre las figuras más destacadas que descansan en este cementerio se encuentran Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza; Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República; y Gumersindo de Azcárate, defensor del laicismo y la educación pública. La simbología presente en sus tumbas es testimonio del vínculo entre la masonería y el pensamiento ilustrado y progresista en España.
4. La estatua de Agustín Argüelles: tributo a un liberal y masón ilustre

La estatua de Agustín Argüelles, ubicada en la Plaza del Marqués de Cerralbo, es un claro homenaje a su legado masónico y a su papel como defensor de la libertad y la justicia. Su figura, de porte firme y expresión decidida, representa el espíritu del ilustrado comprometido con la transformación social y el progreso del individuo.
Uno de los detalles más significativos es el gesto de su mano derecha sobre el pecho en forma de garra, un elemento ritual que cualquier iniciado puede reconocer con facilidad, vinculado al compromiso, la transmisión del conocimiento y la fraternidad dentro de la orden.
A los pies de la estatua, los libros y documentos simbolizan la importancia del conocimiento como base del progreso, la búsqueda de la verdad y el aprendizaje continuo, fundamentales en el camino iniciático. La cadena de eslabones ovales, otro símbolo masónico, representa la unión y la fraternidad entre los masones, mientras que las ramas de laurel simbolizan el triunfo de la razón sobre la ignorancia y el reconocimiento al mérito del iniciado.
5. El parque Enrique Tierno Galván: un espacio cargado de simbología masónica

Inaugurado en 1986, el Parque Enrique Tierno Galván integra en su diseño elementos con un fuerte significado simbólico. Su planificación arquitectónica parece inspirada en principios masónicos, combinando geometría y referencias esotéricas.
Uno de sus elementos más destacados es la Puerta del Sur, una estructura de 33 metros de altura con un óculo orientado al este, representando la conexión entre la Tierra y el cosmos. El número 33, asociado al grado más alto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, simboliza la iluminación y el conocimiento. La orientación al este, punto de nacimiento de la luz, refuerza la búsqueda del saber y el despertar de la razón.
Junto a ella, una columna de acero de 49 metros está vinculada al siete, número masónico que representa la perfección y el crecimiento personal, reforzando la idea del parque como un espacio de ascensión y reflexión. Culminando esta gran columna, podemos leer la inscripción de la alocución masónica: A L G A D U.
El damero en el suelo, similar al pavimento mosaico de los templos masónicos, representa la dualidad del universo: luz y oscuridad, bien y mal, conocimiento e ignorancia, reflejando el camino iniciático del aprendizaje.
Más que un simple parque, el Parque Enrique Tierno Galván parece diseñado con un propósito simbólico, conectando con la tradición masónica y su visión del progreso humano.

Bibliografía
- Brihuega Barba, Nicolás (2016). Guía histórica de la masonería en Madrid: Tras las huellas de la verdad. Editorial Masonica.es.
- Ferrer Benimeli, José Antonio (2004). La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI. Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.
- Gil González, Fernando (2021).Origen de la masonería en España. Editorial Almuzara.
- Montagut, Eduardo (2020). Eso no estaba en mi libro de historia de la masonería. Guadalmazán.
- Poyán Márquez, F. (1987). La masonería en Madrid. Editorial Avapiés.
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