LA MASONERÍA LIBERAL, MIXTA Y ADOGMÁTICA

«Un análisis de sus principios y relevancia contemporánea»

Aportado por Redacción

Liberalismo, mixticidad y adogmatismo

Una masonería de libertad de conciencia

La masonería es una institución filosófica, iniciática y fraternal con un papel importante en la historia de las ideas y en la vida asociativa moderna. Dentro de sus corrientes, la masonería liberal, mixta y adogmática destaca por su enfoque abierto y por la defensa de la libertad de conciencia. En cambio, en muchas obediencias llamadas regulares se mantienen reglas más cerradas, como la exigencia de una creencia religiosa y, a menudo, la limitación de la pertenencia a varones.

Tres principios que se sostienen entre sí

Estos tres rasgos no funcionan como etiquetas sueltas. Al contrario, se refuerzan y se explican mejor cuando se leen juntos. Por un lado, la mixticidad, es decir, el trabajo compartido de mujeres y hombres, lleva la igualdad al centro de la vida fraternal y la convierte en práctica diaria. Además, el adogmatismo protege el espacio interior del trabajo masónico frente a imposiciones de fe o de ideología, de modo que cada persona pueda buscar y pensar con libertad. Por otro lado, el liberalismo, entendido como cultura de derechos, dignidad y pluralidad, da coherencia al conjunto: sin libertad de conciencia el adogmatismo se queda en una palabra, y sin igualdad real la mixticidad sería solo un gesto.

Qué aporta este enfoque al mundo de hoy

Por eso, analizarlos de forma conjunta permite ver su lógica interna y también su alcance social. Así, la Logia se propone como un lugar donde la diferencia no rompe la fraternidad, sino que la pone a prueba y la mejora. Al mismo tiempo, esta forma de entender la masonería invita a un compromiso sencillo y exigente: construir convivencia sin dogmas, practicar igualdad sin excepciones y defender la libertad de pensar sin miedo. En consecuencia, su riqueza no está en prometer un mundo perfecto, sino en ofrecer un método de trabajo personal y colectivo orientado a una sociedad más justa.

Retrato formal de masones con atuendos del Rito Francés

La masonería liberal permite la iniciación de mujeres y personas de diferentes religiones o incluso ateos.

Ceremonia en una logia de mujeres en el siglo XVIII con simbología masónica.

La masonería liberal 

La llamada masonería liberal, también conocida en muchos contextos como masonería continental o adogmática, se consolidó en Francia en el último tercio del siglo XIX. Un hito clave fue la decisión del Gran Oriente de Francia, en 1877, de afirmar la libertad absoluta de conciencia y suprimir la obligación de declarar la creencia en un Ser Supremo. A partir de ahí, la Gran Logia Unida de Inglaterra, UGLE, retiró el reconocimiento al Gran Oriente de Francia, y esa fractura marcó en buena medida la división moderna entre el modelo continental y el angloamericano.

Principios habituales del enfoque liberal

En términos generales, este enfoque pone el acento en el laicismo como garantía de neutralidad del Estado, en la centralidad de los derechos humanos y en el rechazo de la discriminación. Por eso, suele presentarse como un espacio de trabajo simbólico y de reflexión cívica, donde conviven convicciones distintas sin que ninguna se imponga como requisito.

    Diferencias frecuentes con la masonería regular anglosajona

    La masonería regular, tomando como referencia los criterios de regularidad y reconocimiento asociados a la UGLE, se distingue en varios puntos que conviene formular con precisión.

    • Libertad de conciencia y creencias: en el ámbito liberal no se exige una creencia religiosa para pertenecer. En cambio, en el marco regular la creencia en un Ser Supremo es un requisito de admisión.

    • Mixticidad y acceso de las mujeres: dentro del espacio liberal existen obediencias mixtas y también órdenes específicamente mixtas con origen histórico en Francia, como Le Droit Humain desde 1893. Además, muchas estructuras liberales han defendido la igualdad de acceso, aunque el mapa real es diverso según obediencias y países.

    • Relación con el debate social: con frecuencia, el enfoque liberal admite el tratamiento de cuestiones sociales y cívicas desde una óptica no partidista, mientras que en la tradición regular suele existir una cautela mayor respecto a debates políticos y religiosos dentro de la logia.

    Masonería liberal en el mundo

    Un mapa diverso y conectado

    La masonería liberal no se organiza en una única estructura mundial. Más bien, se articula a través de obediencias nacionales y, además, mediante redes internacionales que facilitan el diálogo, la cooperación y el reconocimiento mutuo entre potencias masónicas que comparten una idea central: la libertad de conciencia.

    Obediencias y organizaciones de referencia

    Gran Oriente de Francia, GODF
    Es una de las obediencias más influyentes del espacio liberal europeo. Como Grand Orient de France se constituye en 1773, aunque suele remontar sus orígenes a 1728 por su vínculo histórico con la antigua Gran Logia de Francia. La ruptura con el sistema de reconocimiento anglosajón se asocia, sobre todo, al conflicto abierto tras la afirmación de la libertad de conciencia en el siglo XIX.

    Le Droit Humain
    Orden internacional mixta fundada en París en 1893. Admite a mujeres y hombres en igualdad, y está implantada en numerosos países, con una estructura internacional estable.

    Gran Logia Femenina de Francia y masonería femenina
    La Gran Logia Femenina de Francia se consolida en la posguerra y adopta oficialmente su denominación en 1952. Es una de las referencias principales de la masonería femenina, junto a otras obediencias de mujeres existentes en distintos países.

    CLIPSAS
    Red internacional creada el 22 de enero de 1961 a partir del llamado Llamamiento de Estrasburgo. Su objetivo es agrupar obediencias liberales y adogmáticas y ofrecer un marco de relación alternativo al sistema de reconocimiento anglosajón.

    Presencia por países y tradiciones

    Además de Francia, existen obediencias liberales y mixtas con implantación significativa en varios países europeos y en parte de América. En Estados Unidos hay presencia, aunque, en términos generales, domina la tradición anglosajona.

    Masonería liberal en España

    Una tradición con interrupciones

    En España, la masonería liberal se ha vinculado con frecuencia a la cultura ilustrada, el librepensamiento y el laicismo. Sin embargo, esa trayectoria quedó rota por etapas de prohibición y persecución. Durante el franquismo, la masonería fue objeto de represión específica, entre otras medidas, mediante la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940.

    Panorama actual

    Hoy el espacio liberal se organiza a través de varias obediencias y federaciones, con perfiles distintos. Por eso conviene nombrarlas con claridad.

    Gran Logia Simbólica Española, GLSE

    Es una obediencia mixta y adogmática. Según su propia información institucional, fue fundada en 1980 y declara la libertad de conciencia como principio, sin distinción por género o creencias.

    Gran Oriente de Francia, GODF

    El GODF cuenta con logias fuera de Francia y mantiene presencia en España. En general, se sitúa en el ámbito liberal por su defensa de la libertad de conciencia y la laicidad.

    Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional 

    El Derecho Humano

    Es la estructura en España de El Derecho Humano, una organización mixta de alcance internacional. Además, trabaja de forma explícita en clave de igualdad entre mujeres y hombres.

    Gran Logia Femenina de España

    La GLFE es una obediencia femenina. De acuerdo con su historia oficial, se constituye como organización soberana en 2005, tras un recorrido previo de logias femeninas impulsadas desde Francia y con primeras experiencias en España desde los años ochenta.

    Otros talleres y estructuras

    Además, existen logias y grupos de menor tamaño que se identifican con la tradición liberal. En conjunto, este mapa muestra una realidad plural: distintas vías, pero un mismo eje, la libertad de conciencia y la igualdad en la vida fraternal.

      Boceto de manos con cincel y mazo, herramientas simbólicas del masón liberal.

      Masonería mixta

      La mixticidad como principio

      Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.

      Antecedentes y excepciones tempranas

      Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.

      Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.

      Las logias de adopción en Francia

      En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.

      El hito de 1893: Le Droit Humain

      El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.

        En el siglo XIX, la masonería liberal comenzó a cuestionar la exclusión de las mujeres.

        Ilustración con símbolos de la masonería liberal como la escuadra, el compás y el ojo que todo lo ve.

        Masonería mixta y participación de las mujeres como una realidad incuestionable

        Hoy, en la práctica, las mujeres se incorporan a la masonería por tres vías principales.

        En primer lugar, a través de logias femeninas, donde trabajan exclusivamente mujeres. Un referente histórico es la Gran Logia Femenina de Francia, que adoptó ese nombre en 1952. En España, la Gran Logia Femenina de España se constituye como organización soberana en 2005 y sitúa sus primeros pasos en una logia creada en Barcelona en 1984. En Latinoamérica existen obediencias femeninas como la Gran Logia Femenina de Chile.

        En segundo lugar, mediante logias mixtas, donde mujeres y hombres trabajan en igualdad. En España, la Gran Logia Simbólica Española se presenta como obediencia mixta y adogmática, fundada en 1980. Y, con presencia internacional, Le Droit Humain afirma explícitamente la iniciación de mujeres y hombres por igual desde 1893 y declara implantación en más de 60 países.

        Por último, en el sistema regular anglosajón predominan obediencias masculinas, por lo que en la mayoría de esos marcos la iniciación de mujeres no se contempla. Esta realidad explica que, a efectos prácticos, el acceso femenino se haya desarrollado sobre todo en obediencias femeninas y mixtas.

        El caso de España, presencia minoritaria pero documentada desde el siglo XIX

        En España, la presencia de mujeres en la masonería no empieza en el siglo XX, aunque sí fue minoritaria durante mucho tiempo. Está documentada entre 1868 y 1939, y una de las vías más habituales fue el Rito de Adopción, que permitió formas de participación femenina en talleres vinculados al entorno masónico de la época. Además, algunos estudios señalan un repunte durante la Segunda República, con una participación femenina aún reducida pero significativa en determinados ámbitos urbanos.

        Ruptura y continuidad tras la dictadura y la Transición

        Después de 1939, la represión franquista interrumpió el desarrollo masónico de forma abrupta. La Ley de 1 de marzo de 1940, publicada en el BOE, formalizó esa persecución. Más tarde, ya en democracia, el espacio femenino y mixto se ha ido recomponiendo: la GLSE se mantiene como referencia mixta desde 1980, y la GLFE se consolida como obediencia femenina soberana desde 2005. En paralelo, la Federación Española de El Derecho Humano estructura la presencia de esta orden mixta en España. 

        Masonería mixta y participación de las mujeres como una realidad incuestionable

        Hoy, en la práctica, las mujeres se incorporan a la masonería por tres vías principales.

        En primer lugar, a través de logias femeninas, donde trabajan exclusivamente mujeres. Un referente histórico es la Gran Logia Femenina de Francia, que adoptó ese nombre en 1952. España, la Gran Logia Femenina de España se constituye como organización soberana en 2005 y sitúa sus primeros pasos en una logia creada en Barcelona en 1984. En Latinoamérica existen obediencias femeninas como la Gran Logia Femenina de Chile.

        En segundo lugar, mediante logias mixtas, donde mujeres y hombres trabajan en igualdad. En España, la Gran Logia Simbólica Española se presenta como obediencia mixta y adogmática, fundada en 1980. Y, con presencia internacional, Le Droit Humain afirma explícitamente la iniciación de mujeres y hombres por igual desde 1893 y declara implantación en más de 60 países.

        Por último, en el sistema regular anglosajón predominan obediencias masculinas, por lo que en la mayoría de esos marcos la iniciación de mujeres no se contempla. Esta realidad explica que, a efectos prácticos, el acceso femenino se haya desarrollado sobre todo en obediencias femeninas y mixtas.

        El caso de España, presencia minoritaria pero documentada desde el siglo XIX

        En España, la presencia de mujeres en la masonería no empieza en el siglo XX, aunque sí fue minoritaria durante mucho tiempo. Está documentada entre 1868 y 1939, y una de las vías más habituales fue el Rito de Adopción, que permitió formas de participación femenina en talleres vinculados al entorno masónico de la época. Además, algunos estudios señalan un repunte durante la Segunda República, con una participación femenina aún reducida pero significativa en determinados ámbitos urbanos.

        Ruptura y continuidad tras la dictadura y la Transición

        Después de 1939, la represión franquista interrumpió el desarrollo masónico de forma abrupta. La Ley de 1 de marzo de 1940, publicada en el BOE, formalizó esa persecución. Más tarde, ya en democracia, el espacio femenino y mixto se ha ido recomponiendo: la GLSE se mantiene como referencia mixta desde 1980, y la GLFE se consolida como obediencia femenina soberana desde 2005. En paralelo, la Federación Española de El Derecho Humano estructura la presencia de esta orden mixta en España.

        Principios de la masonería adogmática

        Libertad de conciencia sobre la creencia en Dios

        En muchas obediencias adogmáticas no se exige la creencia en un Ser Supremo como condición de pertenencia. Por tanto, cada persona vive esta cuestión como una opción personal: desde la fe, desde el agnosticismo o desde el ateísmo. En cambio, en la masonería regular suele pedirse la creencia en un Ser Supremo y se trabaja simbólicamente bajo la referencia del Gran Arquitecto del Universo.

        Separación clara entre masonería y religión

        La masonería adogmática no se presenta como una religión ni como un reemplazo de la fe. Además, procura que el trabajo masónico no dependa de una doctrina religiosa concreta, para que el espacio común sea posible entre personas con convicciones distintas.

        Trabajo basado en la razón y en el humanismo

        El enfoque suele apoyarse en el pensamiento crítico y en el laicismo como marco de convivencia. A la vez, se subraya la responsabilidad del individuo: aprender, revisar ideas y actuar con criterio propio. Por eso, se entiende que el progreso social se impulsa mejor con conocimiento, educación y sentido de justicia.

        Igualdad de género y apertura organizativa

        No se excluye por razón de sexo. Así, pueden existir logias mixtas, donde trabajan mujeres y hombres en igualdad, y también logias femeninas, si esa es la forma organizativa elegida por una obediencia.

        Pluralidad de ideas y respeto a los derechos

        El adogmatismo no impone una verdad única. En consecuencia, pueden convivir sensibilidades políticas diversas, siempre que se mantenga un suelo común: respeto a la dignidad humana, a los derechos fundamentales y a las reglas democráticas de convivencia.

        Piedra bruta rodeada de herramientas masónicas como escuadra, compás, mazo y cincel.

        Masonería adogmática en el mundo

        Obediencias de referencia

        Gran Oriente de Francia, GODF. Es uno de los referentes históricos de la masonería liberal y adogmática en el continente europeo. En su propia reseña institucional sitúa su origen en 1728 y su forma y nombre actuales en 1773. Además, en 1877 suprimió en sus constituciones la obligación de la creencia en Dios y en la inmortalidad del alma, vinculando esa decisión a la libertad de conciencia.

        Le Droit Humain, DH. Es una orden mixta de alcance internacional, fundada en 1893 en París por Maria Deraismes y Georges Martin. Por eso, se suele citar como un hito doble: institucionaliza la mixticidad y, al mismo tiempo, defiende un enfoque sin imposición de dogmas como base de convivencia iniciática.

        CLIPSAS. Más que una obediencia, es una red internacional que articula cooperación entre obediencias liberales y adogmáticas. En su propio sitio indica que fue fundada el 22 de enero de 1961 y que agrupa a más de cien obediencias, con un énfasis explícito en la libertad absoluta de conciencia.

        España como ejemplo de implantación adogmática

        Gran Logia Simbólica Española, GLSE. La propia GLSE se define como mixta y adogmática y afirma que no hace distinción de género ni credo. En su información pública indica también que fue fundada en 1980 y que su sede está en Barcelona.

        Gran Logia Femenina de España, GLFE. La GLFE se presenta como una organización democrática, adogmática y progresista, y sitúa su nacimiento como organización soberana en 2005, tras un recorrido previo iniciado con la constitución de una primera logia en 1984.

        Presencia amplia en Europa y América Latina

        Además de estos casos, existen obediencias de orientación liberal y adogmática en numerosos países de Europa continental y de América Latina. Por ejemplo, la Gran Logia Femenina de Chile indica una trayectoria que remite a su constitución en 1983 y se define en clave humanista y filosófica.

        Más allá del rito: libertad y justicia

        En conjunto, la masonería liberal, mixta y adogmática se apoya en una idea sencilla y exigente: la fraternidad solo es verdadera cuando se sostiene sobre la libertad de conciencia y la igualdad. De ahí que su valor no resida únicamente en la forma ritual, sino en un método de trabajo que educa para la vida pública y para la vida interior a la vez: escuchar sin caricaturizar al otro, contrastar sin miedo a rectificar, pensar en compañía sin renunciar a la propia voz, y aprender a convivir con el desacuerdo sin convertirlo en ruptura.

        Ese aprendizaje no es menor. En un tiempo en el que el dogmatismo reaparece con nuevas máscaras, y en el que la identidad se usa con frecuencia como muro en lugar de puente, la masonería liberal propone un gesto contracorriente: reunir a personas distintas para buscar, no para vencer. Recordar que la diversidad no es un problema a resolver, sino una realidad a comprender. Y asumir que ninguna sociedad puede llamarse justa si no protege, al mismo tiempo, la dignidad de cada individuo y la posibilidad de pensar sin tutela.

        Por eso, más allá de símbolos y ceremonias, esta tradición invita a una pregunta que no envejece: qué hacemos con nuestra libertad cuando nadie nos obliga, y qué hacemos con nuestra igualdad cuando deja de ser una palabra y se vuelve práctica. Quien se acerque a estos principios encontrará menos eslóganes y más tareas. Menos promesas rápidas y más disciplina ética. Y quizá, también, una idea fértil para seguir tirando del hilo: que la justicia no empieza en las leyes, sino en la forma en que aprendemos a mirarnos, a escucharnos y a construir juntos.

        Si este texto ha abierto alguna puerta, el siguiente paso es sencillo: seguir leyendo, comparar fuentes, explorar obediencias, historia y matices, y hacerse preguntas mejores. La masonería liberal no pide adhesión ciega. Pide lo contrario: curiosidad, rigor y voluntad de entender. Porque el futuro más justo e igualitario no se decreta; se trabaja, piedra a piedra, con conciencia despierta y con manos fraternas.

        Lecturas recomendadas

        Masonería mixta

        La mixticidad como principio

        Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.

        Antecedentes y excepciones tempranas

        Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.

        Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.

        Las logias de adopción en Francia

        En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.

        El hito de 1893: Le Droit Humain

        El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.

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