El Vaticano y los masones, de Léo Taxil
Libros sobre masonería
Una sátira histórica convertida en mito antimasónico
Publicado por Masonica.es, El Vaticano y los masones es un libro inclasificable y polémico que nos enfrenta a uno de los episodios más singulares de la historia de la propaganda antimasónica. Firmado por Léo Taxil (seudónimo de Gabriel Jogand-Pagès), esta obra no es un ensayo riguroso ni una crítica razonada, sino una construcción satírica deliberadamente exagerada que, paradójicamente, fue tomada por muchos como verdad revelada durante años. Leerla hoy es asomarse a los mecanismos de fabricación del mito y la conspiración.
¿Quién fue Léo Taxil y por qué escribió esto?
Gabriel Jogand-Pagès, más conocido por su pseudónimo Léo Taxil, fue un escritor francés del siglo XIX que, tras una breve afiliación a la masonería, se convirtió en uno de sus más célebres detractores. Su obra se inscribe en un contexto histórico donde la lucha entre clericalismo y laicismo alcanzaba niveles incendiarios en Francia.
Taxil encontró en la masonería el chivo expiatorio perfecto para construir una narrativa conspirativa donde se mezclaban ritos satánicos, traiciones políticas, y pactos secretos entre masones y fuerzas oscuras. La cúspide de este delirio llegó con obras como El Vaticano y los masones, que pretendía denunciar una alianza subterránea entre la Iglesia católica y la masonería con fines demoníacos.
Autor: Leo Taxtil
Editorial: Masónica.es
Fecha publicación: 02-06-2025¿Dónde puede comprarse?
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Propaganda, exageración y farsa: el contenido del libro
Lejos de ofrecer un análisis documentado, el texto de Taxil es un despliegue de exageraciones, invenciones y giros narrativos sensacionalistas. Se describen ceremonias ficticias, se mezclan personajes reales con otros inventados, y se construye una ficción paranoica con apariencia de crónica real. El estilo está más cerca de la novela de folletín que del ensayo político.
Curiosamente, esta farsa fue tomada como cierta por sectores ultracatólicos y antimasónicos, que utilizaron el libro como arma ideológica durante décadas. Solo con el paso del tiempo —y con la confesión pública de Taxil en 1897— se reconoció el carácter deliberadamente inventado de su obra.
El caso Taxil como lección histórica
Lo que convierte a El Vaticano y los masones en una obra digna de lectura no es su contenido factual, sino lo que representa: un caso histórico ejemplar de manipulación informativa. Taxil demostró hasta qué punto una mentira bien narrada, envuelta en símbolos y temores colectivos, puede instalarse como verdad oficial.
En ese sentido, su obra es una advertencia vigente. La forma en que logró convencer a buena parte de la opinión pública de su tiempo —incluyendo al propio papa León XIII— nos recuerda los peligros de una lectura acrítica, del sensacionalismo y de la instrumentalización de lo simbólico con fines ideológicos.
Masonería, Iglesia y el eterno malentendido
Más allá del fraude de Taxil, el libro pone sobre la mesa una tensión real: la histórica desconfianza entre la Iglesia católica y la masonería. Si bien hoy existen sectores religiosos y masones dialogantes, durante siglos ambas instituciones se enfrentaron en un combate simbólico donde la libertad de conciencia chocaba con la autoridad dogmática.
En este contexto, El Vaticano y los masones es un síntoma, no una causa. Expresa con violencia literaria los temores y prejuicios de una época, pero también el deseo de controlar el relato sobre lo oculto, lo esotérico y lo político. Su lectura, por tanto, permite también una reflexión más profunda sobre el papel de los símbolos en la lucha por la hegemonía cultural.
¿Por qué leer hoy a Taxil?
Porque la historia no solo se construye con verdades, sino también con mentiras eficaces. Porque entender cómo se fabrica una conspiración es el primer paso para no caer en ella. Y porque, en un mundo saturado de desinformación, recuperar el caso Taxil es una forma de ejercitar el pensamiento crítico y la memoria histórica.
El Vaticano y los masones no debe leerse como una fuente sobre la masonería, sino como una fuente sobre la propaganda. Su valor es documental, no doctrinal. Y como tal, puede iluminar los mecanismos narrativos que aún hoy sustentan muchos discursos de odio.
Desmontar el mito desde la razón
Publicar hoy este libro, con una adecuada contextualización, no es dar voz al delirio, sino invitar a una lectura crítica. Leído con distancia, El Vaticano y los masones permite reconocer cómo operan los dispositivos de falsificación simbólica, y cómo el miedo y el morbo pueden suplantar a la verdad.
Para la masonería contemporánea, el caso Taxil es un recordatorio de los desafíos comunicativos que enfrenta toda institución simbólica. Para el lector actual, es un ejemplo más —tan grotesco como instructivo— de que la mentira, cuando apela a los fantasmas colectivos, puede ser más poderosa que la razón.
Lecturas recomendadas
Masonería mixta
La mixticidad como principio
Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.
Antecedentes y excepciones tempranas
Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.
Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.
Las logias de adopción en Francia
En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.
El hito de 1893: Le Droit Humain
El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.