Cómo escribir los documentos de masonería correctamente, de Ignacio Méndez‑Trelles Díaz
Libros sobre masonería
Cómo escribir los documentos de masonería correctamente es mucho más que un simple manual de redacción. Se trata de una guía imprescindible para todas aquellas personas —masonas o no— que desean aprender a redactar con corrección, precisión y sentido simbólico los distintos documentos que circulan en el seno de una logia. Publicado por la editorial Masónica y escrito por Ignacio Méndez‑Trelles Díaz, miembro activo de la Gran Logia Simbólica Española y experimentado editor, el libro combina el rigor formal con una sensibilidad masónica profunda.
Una guía clara, práctica y respetuosa con la tradición
Desde las primeras páginas, el autor deja claro su doble objetivo: por un lado, ofrecer herramientas concretas para mejorar la redacción masónica; por otro, dignificar la escritura en el ámbito iniciático, dotándola del cuidado y respeto que merece. A lo largo de sus más de 150 páginas, el libro introduce conceptos fundamentales como la claridad, la coherencia y la concisión, aplicados al contexto específico de la masonería.
Méndez‑Trelles estructura su obra en torno a los principales documentos utilizados en logia —actas, planchas, informes, cartas, circulares— y proporciona consejos prácticos para redactarlos con propiedad, sin caer en errores frecuentes. Cada tipo documental es abordado con ejemplos, explicaciones y recomendaciones que lo convierten en una herramienta aplicable al trabajo diario en el taller.
Autor: Ignacio Méndez-Trelles Díaz
Editorial: Masónica
Fecha publicación: 21-07-2022¿Dónde puede comprarse?
Puedes adquirir este libro en la página web de la editorial siguiendo este enlace.
Técnica, estilo y ética: una tríada inseparable
Una de las virtudes de esta obra es que no se limita al aspecto técnico. Como masón, el autor comprende que la escritura también es una forma de expresión ética. Por eso dedica un capítulo a la dimensión moral de los textos masónicos, subrayando valores como la honestidad, el respeto, la fraternidad y la imparcialidad. El estilo no es solo forma: es también fondo, coherencia con lo que se predica y se vive.
Además, el libro dedica apartados al uso correcto de las mayúsculas y minúsculas, a las normas ortotipográficas específicas del lenguaje masónico (como el empleo de abreviaturas o de símbolos) y a la elección adecuada de recursos tipográficos como versalitas, cursivas y comillas.
Un manual útil… y necesario
El valor práctico de este libro es evidente. No solo mejora la calidad de los documentos que se generan en logia, sino que eleva el nivel del discurso masónico, a menudo descuidado en su forma pese a la riqueza de su contenido. En ese sentido, Cómo escribir los documentos de masonería correctamente es una herramienta necesaria tanto para aprendices que empiezan a escribir sus primeras planchas como para maestros que deseen afinar su expresión simbólica.
La edición, como es habitual en la editorial Masónica, es cuidada y funcional: formato cómodo, diseño limpio y portada sobria pero atractiva.
Más allá de la forma: escritura, ética y tradición
En resumen, este libro no es únicamente un manual de estilo, sino una invitación a escribir con conciencia, con respeto por la tradición y con voluntad de comunicar de manera eficaz. Aúna técnica, ética y espíritu masónico. Por eso, se convierte en una lectura obligatoria para cualquier miembro de logia que desee expresar con rigor sus ideas y vivencias dentro del taller.
Un verdadero compendio de buenas prácticas que dignifica la palabra escrita en masonería y fortalece la transmisión del pensamiento iniciático.
Lecturas recomendadas
Masonería mixta
La mixticidad como principio
Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.
Antecedentes y excepciones tempranas
Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.
Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.
Las logias de adopción en Francia
En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.
El hito de 1893: Le Droit Humain
El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.