Un cierre entre columnas: el valor del encuentro masónico
«Final de Temporada. Un encuentro y dos iniciaciones, episodio 17»
Aportado por Redacción
Un cierre entre columnas: el valor del encuentro masónico
Con un cálido abrazo en Barcelona entre Silvia y Antonio, Entre columnas pone el broche final a su primera temporada. Pero no lo hace con una despedida, sino con un reencuentro lleno de simbolismo, fraternidad y mirada compartida hacia el futuro. Este episodio especial no solo celebra el recorrido de los últimos meses, sino también lo que significa, en la práctica, vivir una vida masónica real: con encuentros, iniciaciones, visitas, charlas y ágapes que trascienden lo ritual.
Cuando el encuentro es también una enseñanza
El episodio se graba en la sede central de la Gran Logia Simbólica Española, en Barcelona. Allí, Silvia y Antonio aprovechan la ocasión para encontrarse en persona —por primera vez desde el inicio del pódcast— y compartir impresiones en un espacio repleto de historia, simbolismo y actividad masónica. El encuentro masónico, como concepto, se despliega en varios niveles: es físico, emocional, ritual y pedagógico.
Mientras recorren las distintas salas del edificio, conversan sobre la importancia de los templos como lugares preparados para la reflexión, la iniciación y el trabajo simbólico. En especial, destacan cómo se ha diseñado este espacio para acoger simultáneamente varias tenidas, conferencias y actividades abiertas a personas no iniciadas. Una masonería abierta, plural y comprometida con la sociedad.
Una tenida compartida con hermanos y hermanas de toda España
Silvia se prepara para una tenida especial: la iniciación de dos nuevas personas que, a partir de ese momento, formarán parte del taller. Pero lo más hermoso, subraya Antonio, es la presencia de hermanos y hermanas de otros ritos y talleres, que acuden con alegría a compartir ese momento.
La vida masónica real se manifiesta aquí no como teoría, sino como experiencia encarnada: abrazos, gestos de acogida, confianza mutua entre desconocidos unidos por una misma búsqueda. Y también diversidad: miembros de ritos distintos, como el Rito Escocés o el Rito Francés, conviven sin jerarquías, con naturalidad y respeto.
Fraternidad, ¿es lo mismo que amistad?
Uno de los conceptos más potentes del episodio es la distinción entre fraternidad y amistad. Silvia insiste en que no deben confundirse: en la masonería, la fraternidad implica un lazo profundo basado en el reconocimiento mutuo como personas en construcción, pero no siempre se traduce en relaciones de afinidad personal.
Esta diferenciación, lejos de restar valor a la experiencia, la enriquece. La fraternidad masónica permite el encuentro masónico más allá de las simpatías personales. Permite trabajar juntos en el templo, sostener al otro en momentos difíciles, y celebrar juntos los pequeños logros de la vida.
El ágape: alimento del cuerpo y del alma
Después de la ceremonia, llega el momento del ágape. Una comida sencilla, compartida, donde se sigue aprendiendo y tejiendo vínculos. Como dice Silvia, en ese espacio se disuelven los grados y oficios: todas las personas están al mismo nivel, cocinando, sirviendo o recogiendo. Una vivencia horizontal que complementa el trabajo ritual con una vivencia humana tangible.
Antonio añade que en Sevilla también practican ágapes con frecuencia, incluso de forma informal, dentro del taller. Porque lo importante no es la sofisticación, sino la convivencia.
Una temporada, muchas preguntas y una comunidad creciente
El cierre de la temporada es también un momento para el balance. Con más de 6.000 escuchas acumuladas, Entre columnas ha logrado crear un espacio propio dentro del universo digital. Silvia y Antonio han recibido mensajes, preguntas y comentarios de personas de todo el mundo —algunas ya masonas, otras simplemente curiosas— que agradecen el tono accesible, honesto y humano del pódcast.
Y eso es quizás lo más valioso que ha conseguido esta primera temporada: acercar la vida masónica real a quienes no sabían cómo era, ni por dónde empezar.
Si estás buscando tu camino masónico…
Este episodio nos recuerda que la masonería no se vive en abstracto, sino en lo concreto: en templos, en personas, en palabras y en silencios compartidos. Y si tú también estás dando los primeros pasos y te preguntas por dónde empezar, quizás estas páginas puedan ayudarte:
Un hasta luego con voz de compañera
Antes de despedirse, Silvia y Antonio conversan brevemente con algunas personas presentes. Entre ellas, Paula, quien participó en un episodio anterior como recién iniciada y que ahora ya ha sido elevada a compañera. También saludan a oyentes que han reconocido la voz de Antonio y se han acercado con cariño.
Estas escenas cierran el episodio con un tono íntimo, casi familiar. Porque más allá del pódcast, de las cifras o de las plataformas, Entre columnas es ya un encuentro masónico en sí mismo. Y eso no termina aquí. En septiembre, más columnas se alzarán para seguir construyendo.
Puedes escuchar el pódcast completo en IVOOX.
Lecturas recomendadas
Masonería mixta
La mixticidad como principio
Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.
Antecedentes y excepciones tempranas
Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.
Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.
Las logias de adopción en Francia
En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.
El hito de 1893: Le Droit Humain
El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.
