Militares y masones en España
«Historia de una relación discreta pero profunda»
Aportado por Redacción
Masonería y ejército: una conexión olvidada que marcó dos siglos de historia
Durante más de dos siglos, la masonería y el ejército español compartieron más vínculos de lo que podría suponerse a simple vista. Así lo demuestra la tesis «Militares y masonería», defendida por Ezequiel Ignacio García-Municio de Lucas en la Universidad Complutense de Madrid. El trabajo documenta, por primera vez de forma sistemática, la trayectoria de decenas de oficiales que formaron parte de logias masónicas desde los orígenes de la masonería especulativa en 1717 hasta la Guerra Civil de 1936.
Oficiales masones: más de los que se piensa
Aunque el número total de masones en España fue históricamente reducido —nunca superó los 10.000 miembros según las fuentes más optimistas—, la proporción de oficiales entre ellos fue notablemente alta. Muchos de estos militares alcanzaron cargos de responsabilidad dentro de las logias y en algunos casos llegaron a crear logias compuestas casi exclusivamente por personal del ejército.
Aunque el número total de masones en España fue históricamente reducido —nunca superó los 10.000 miembros según las fuentes más optimistas—, la proporción de oficiales entre ellos fue notablemente alta. Muchos de estos militares alcanzaron cargos de responsabilidad dentro de las logias y en algunos casos llegaron a crear logias compuestas casi exclusivamente por personal del ejército.
Entre los factores que explican esta presencia destacada están la formación ilustrada de ciertos cuerpos técnicos —como artillería e ingenieros—, su contacto con ideas liberales y su participación en misiones internacionales, les permitió conocer otras formas de organización social más tolerantes con la masonería.
su participación en misiones internacionales, les permitió conocer otras formas de organización social más tolerantes con la masonería.
Una relación ambivalente y marcada por la represión
Pese a todo, la relación entre ejército y masonería nunca fue fácil. En varias etapas de la historia española —como el reinado de Fernando VII, la Restauración o la dictadura de Primo de Rivera—, la pertenencia a la masonería podía suponer la expulsión del servicio, la pérdida de honores o la marginación profesional.
Aun así, algunos oficiales decidieron afiliarse, convencidos de los ideales filosóficos y éticos que proponía la Orden: libertad de conciencia, fraternidad, formación del individuo y compromiso con el bien común. La masonería, como recuerda la tesis, no fue una organización política, aunque en determinados contextos sirviera de espacio para el encuentro de reformistas y liberales.
Una historia difícil de reconstruir
El trabajo de García-Municio destaca también por su esfuerzo documental. Debido a la represión, muchas logias evitaron dejar actas o registros de miembros, y numerosos documentos fueron destruidos por las persecuciones inquisitoriales o políticas. Por eso, el autor combina fuentes militares (como las hojas de servicio) con archivos masónicos conservados en Salamanca, el Palacio Real o centros documentales del Ministerio de Defensa.
El resultado es una prosopografía —un retrato colectivo— de los militares masones, más allá de biografías individuales. ¿Quiénes eran? ¿Qué buscaban? ¿Cómo se relacionaban? Las respuestas permiten comprender mejor no solo a estos hombres, sino también los contextos históricos en los que vivieron: guerras coloniales, liberalismo, represión ideológica, dictaduras y esperanzas republicanas.
Una lealtad silenciosa: los oficiales que defendieron dos ideales
En definitiva, la tesis Militares y masonería aporta una nueva perspectiva sobre una faceta poco conocida de la historia de España. Frente a la caricatura, ofrece contexto; frente al mito, datos. Y ayuda a comprender que, para muchos oficiales, la masonería fue —más allá de ritos y símbolos— una vía para desarrollar un ideal ético, individual y colectivo, que les acompañó en su vida militar y personal.
A lo largo de más de dos siglos, estos hombres caminaron por una delgada línea entre el deber castrense y la fidelidad a una fraternidad perseguida, a menudo incomprendida. No fueron revolucionarios al margen del sistema, pero tampoco se limitaron a obedecer sin pensamiento. En la mayoría de los casos, su pertenencia a la Orden fue una forma discreta de cultivar valores como la razón, la solidaridad y la mejora interior, en un tiempo en que la libertad de conciencia podía costar una carrera… o algo más.
Como señala el autor de la tesis, su comportamiento estuvo más marcado por la disciplina militar que por las logias, pero no por ello deja de ser significativo que tantos oficiales, en tantos momentos difíciles, eligieran también ser masones. En tiempos de excomunión, delaciones y sospechas, no fue una decisión ligera.
No se trató de un bloque uniforme ni de una conspiración organizada. Pero en el silencio de los templos masónicos, muchos de estos oficiales encontraron un espacio para pensar, compartir y actuar más allá de las jerarquías. Una historia de lealtades cruzadas, de ideales persistentes y de compromisos asumidos sin estridencias.
Quizá por eso, como recuerda el autor, su memoria quedó en gran parte sepultada bajo los prejuicios y el olvido. Hoy, gracias a trabajos como este, esos nombres vuelven a salir a la luz. No para glorificarlos, sino para entenderlos. Y con ellos, entender también un poco mejor la complejidad —y la riqueza— de nuestra propia historia.

Caminaron por una delgada línea entre el deber castrense y la fidelidad a una fraternidad.
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