Educación y compromiso social en la Sierra de Cádiz
«La logia América de Ubrique a finales del Siglo XIX»
Aportado por Redacción
El Círculo Instructivo Luz de la Sierra y las escuelas laicas
El impulso más visible de esta labor fue la creación del Círculo Instructivo Luz de la Sierra en diciembre de 1888. Esta institución laica y abierta a toda la población dio origen a una serie de iniciativas educativas como la escuela de adultos Regeneración y la escuela Ateneo. Ambas funcionaban gratuitamente y ofrecían desde alfabetización básica hasta materias como geografía, psicología o Causas del indiferentismo religioso. Se sumaban a estas acciones una biblioteca pública y un círculo cultural para adultos. Estas iniciativas reflejan con claridad cómo la masonería y la educación en la Sierra de Cádiz se articularon en un proyecto colectivo de transformación social.
Masonería y educación en la Sierra de Cádiz como motor de transformación
A finales del siglo XIX, en el contexto rural de la Sierra de Cádiz, la masonería y la educación se entrelazaron como herramientas fundamentales para impulsar la regeneración social. La logia América de Ubrique, fundada en 1882 bajo los auspicios del Gran Oriente de España, fue un ejemplo notable de este compromiso transformador. Integrada por una pequeña burguesía ilustrada —propietarios, profesionales liberales e industriales—, esta logia destacó por su firme voluntad de extender la instrucción a las capas más desfavorecidas de la población, convencida de que la ignorancia era el origen de los males que aquejaban a la sociedad. La masonería y la educación en la Sierra de Cádiz encontraron así un punto de confluencia en esta labor ilustrada y emancipadora.
El contexto social de Ubrique a finales del siglo XIX
Ubrique vivía entonces una situación de regresión demográfica, empobrecimiento económico y deterioro del tejido social, dominado por una estructura caciquil y con presencia activa del anarquismo. En este contexto, los masones locales vieron en la instrucción pública una herramienta de transformación y, más aún, un imperativo ético.
Estas iniciativas,
de carácter progresista y laico,
despertaron la oposición del clero
y de sectores conservadores.
Educación laica y tensiones con el clero
Estas iniciativas, de carácter progresista y laico, despertaron la oposición del clero y de sectores conservadores. Sin embargo, la acogida popular fue positiva. Como dejó escrito uno de los masones ubriqueños, “la masonería puede y debe establecer centros de instrucción para, por este medio, sacar al trabajador de la ignorancia y hacer de él un hombre instruido y libre”.
Financiación, cooperación y dificultades económicas
El mantenimiento de este entramado educativo y cultural recayó principalmente en los miembros de la logia. La subvención municipal fue escasa e inconstante, y una sociedad cooperativa creada para sostener el proyecto apenas duró un año. Aun así, los masones organizaron rifas y recurrieron a donaciones para mantener la escuela abierta, especialmente tras la retirada de ayudas oficiales.
Una velada memorable: el IV centenario del descubrimiento de América
En octubre de 1892, la logia organizó un acto público en conmemoración del IV centenario del descubrimiento de América. Fue una velada masónica y cultural que reunió a autoridades, asociaciones y vecinos. Durante los discursos, se subrayó la estrecha relación entre educación y progreso, y se reivindicó la continuidad de una institución que libraba a muchas personas de “vivir en la ignorancia”.
Declive institucional y legado cultural
La falta de recursos fue minando progresivamente la capacidad de acción de la logia, que en 1895 entró en un periodo de inactividad. Esta situación coincidía con una crisis más amplia de la masonería española. Sin embargo, el legado de América fue significativo: la creación de escuelas, una biblioteca y un círculo cultural de acceso libre marcó un hito en la historia educativa de Ubrique.
Una masonería comprometida con la regeneración social
La experiencia de la logia América de Ubrique demuestra que la masonería, lejos de ser —como se ha sostenido desde cierta historiografía— un “colectivo de exclusiva actividad política de tipo conspirador”, se erigió en esta comarca como una “sociedad integrada por miembros de clase media ilustrada con fines de regeneración social”. Sus principios de fraternidad universal y filosofía racionalista se concretaron en un programa educativo sin precedentes en la localidad. En palabras de sus propios miembros, su tarea no era otra que “moralizar las conciencias y pacificar la atmósfera que rodea a esta villa”.
Lecturas recomendadas
Masonería mixta
La mixticidad como principio
Una diferencia visible entre la masonería liberal y gran parte de la tradición regular es cómo se organiza el acceso de las mujeres. En muchos cuerpos regulares la práctica sigue siendo masculina y se apela a la continuidad de las antiguas normas. En cambio, la masonería mixta liberal y adogmática entiende que la igualdad entre mujeres y hombres no es un añadido, sino una condición de coherencia con la fraternidad. Ahora bien, conviene matizar que en el mundo anglosajón existen también obediencias femeninas separadas con las que la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene relaciones cordiales, aunque sin intervisita ritual.
Antecedentes y excepciones tempranas
Aunque la masonería moderna se organiza en el siglo XVIII, su forma dominante se concibió durante mucho tiempo como una fraternidad de varones. Por eso, los casos de mujeres vinculadas a la masonería aparecen a menudo como excepciones y, en ocasiones, como relatos transmitidos por la tradición.
Un ejemplo conocido es Elizabeth Aldworth, llamada la Lady Freemason. La tradición irlandesa sitúa su iniciación a comienzos del siglo XVIII, ligada a una logia que trabajaba en Doneraile, aunque los detalles exactos varían según las fuentes y se presentan, en parte, como memoria histórica.
Las logias de adopción en Francia
En Francia, otra vía fue la llamada masonería de adopción. Se trataba de talleres vinculados a logias masculinas, bajo su tutela, que permitían la participación femenina con rituales propios. En 1774 el Gran Oriente de Francia reguló y reconoció este sistema, lo que favoreció su expansión, pero manteniendo una relación de dependencia respecto a los talleres de varones.
El hito de 1893: Le Droit Humain
El salto decisivo hacia la masonería mixta llega en 1893 con la fundación en París de Le Droit Humain, impulsada por Maria Deraismes y Georges Martin. A partir de ese momento, la mixticidad deja de ser una solución indirecta y pasa a ser un modelo pleno: mujeres y hombres inician y trabajan en igualdad, dentro de una estructura estable y con vocación internacional. Por eso, más que una anécdota histórica, 1893 marca un cambio de paradigma en la masonería mixta contemporánea.
