La Virgen Roja:
«utopía, masonería y tragedia»Un asesinato que conmocionó a España
El 9 de junio de 1933, en la calle Galileo de Madrid, Aurora Rodríguez Carballeira disparó cuatro veces a su hija Hildegart mientras dormía. Para ella, este crimen no era un acto de violencia, sino la culminación de un proyecto que había perdido el control. Hildegart, concebida como una herramienta de transformación social, había comenzado a independizarse, y su madre no podía permitirlo.
Una niña prodigio moldeada para la revolución
Desde su nacimiento en 1914, Hildegart fue criada bajo un estricto plan educativo. Su madre, convencida de que la regeneración de la sociedad debía comenzar con la creación de seres superiores, la sometió a un aprendizaje intensivo. A los ocho años hablaba varios idiomas, a los 14 ingresó en la universidad y a los 17 se convirtió en la licenciada en Derecho más joven de España. Su capacidad intelectual le permitió destacar como escritora, activista y conferenciante en temas de feminismo, eugenesia y política.

Su paso por la masonería
Más allá de su activismo político y social, Hildegart también encontró en la masonería un espacio de reflexión y compromiso. En 1931, ingresó en la logia de Adopción Amor de Madrid con el nombre simbólico de Iris-Egle, alcanzando el 4º grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Siguiendo la tradición de su abuelo y su madre, se sumó a esta fraternidad que promovía el pensamiento libre y el progreso humanista. En la masonería, Hildegart pudo intercambiar ideas con intelectuales de su tiempo, reforzando su visión de una sociedad racional y emancipadora.
El conflicto con su madre y el trágico final
Con el tiempo, Hildegart comenzó a distanciarse de su madre. Quería una vida propia, lejos del férreo control de Aurora. Su creciente influencia en la política y su interés por nuevas relaciones personales fueron percibidos por su madre como signos de traición. Cuando Hildegart planeó viajar a Londres para trabajar con H.G. Wells, Aurora decidió que antes de perderla, debía eliminarla.
Tras el asesinato, Aurora se entregó voluntariamente y narró los hechos sin mostrar arrepentimiento. Durante su juicio, los psiquiatras debatieron si sufría paranoia o si actuó con plena conciencia. Fue condenada a 26 años de prisión, aunque terminó internada en el hospital psiquiátrico de Ciempozuelos, donde falleció en 1955.
Hildegart encontró en la masonería un espacio de reflexión y compromiso.
Un legado interrumpido, una historia que perdura
Hildegart Rodríguez dejó un impacto imborrable en el feminismo, la educación sexual y el pensamiento progresista en España. Su temprana muerte cortó una trayectoria que prometía grandes aportes intelectuales y políticos. Su paso por la masonería refleja su deseo de explorar nuevos espacios de conocimiento y acción, aunque siempre bajo la sombra de una madre que jamás le permitió ser completamente libre.
Noventa años después, su historia sigue generando debate y reflexión. Representa el choque entre la utopía y la realidad, entre la educación y la manipulación, entre el idealismo y el control absoluto. Su vida y su muerte siguen siendo un recordatorio del delicado equilibrio entre la formación y la libertad personal.
Bibliografía y anotaciones
Este artículo es una síntesis de la plancha leida en tenida por el Hermano Sillar durante el curso 2024-205.
Para su elavoración empleó la siguiente bibliografia.
- Capdevilla-Argüelles, N. (2011). Autoras inciertas. Horas y Horas.
- Domingo, C. (2008). Mi querida hija Hildegart. Grijalbo.
- Rendueles Olmedo, G. (2012). El manuscrito encontrado en Ciempozuelos. Caballo de Troya.
- Grandes, A. (2020). La madre de Frankenstein. Tusquets Editores.
- De Guzmán, E. (1972). Aurora de sangre: Vida y muerte de Hildegart. Editorial ZYX.
- Hackl, E. (2009). Los motivos de Aurora. Editorial Periférica.
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