La masonería española: represión y exilio
«Una constante durante los siglos XIX y XX»
Aportado por Redacción
La masonería española: represión y exilio
La historia de la masonería en España ha estado marcada por la persecución y el exilio, especialmente durante los siglos XIX y XX. A lo largo de este periodo, la orden masónica enfrentó diversas formas de represión política, lo que obligó a muchos de sus miembros a abandonar el país y buscar refugio en otras naciones. En el XII Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española, celebrado en Almería en 2009, se abordaron estos temas desde diferentes perspectivas, analizando el impacto del exilio en la masonería española y sus repercusiones a nivel internacional (Ferrer Benimeli, 2010).

Represión y antimasonería
Desde el siglo XVIII, pero especialmente en el XIX, la masonería en España sufrió una persecución sistemática. Durante el franquismo, la represión alcanzó su punto máximo con la creación del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, que persiguió a los miembros de la orden con penas que iban desde la inhabilitación hasta la prisión y la muerte. Esta situación generó un masivo exilio de masones, quienes buscaron refugio en países como Francia, México, Argentina y Portugal (Ferrer Benimeli, 2010, p. X).
La represión franquista no solo incluyó la persecución directa de los masones, sino también la confiscación de sus bienes, el cierre de logias y la criminalización de cualquier actividad relacionada con la masonería. Los masones fueron identificados en listas negras y sometidos a juicios sumarísimos sin garantías legales. La propaganda del régimen los calificó de conspiradores y enemigos de la patria, vinculándolos falsamente con movimientos subversivos. Esta persecución sistemática llevó al desmantelamiento casi total de la masonería en territorio español durante la dictadura, forzando a sus miembros a continuar su labor en la clandestinidad o en el exilio.
La represión masónica también estuvo impulsada por la opinión pública y los discursos antimasones promovidos por sectores ultraconservadores y religiosos, quienes veían en la masonería una amenaza para la estabilidad política y moral del país. Las logias masónicas fueron objeto de vigilancia, registros y clausuras, lo que llevó a una disminución significativa del número de miembros activos dentro del territorio español.
El exilio masónico
El exilio se convirtió en un fenómeno clave en la historia de la masonería española. Durante la Primera y Segunda República, muchos masones participaron activamente en la política y las reformas sociales. Sin embargo, tras la Guerra Civil, el franquismo los consideró enemigos del Estado y los obligó a huir. En México, por ejemplo, se crearon logias que acogieron a masones españoles exiliados, como la Gran Logia Valle de México, donde se regularizaron y afiliaron entre 1920 y 1959 (Martínez Moreno, 2010, p. 211).
En Francia, Marsella y Toulouse fueron puntos clave para la reorganización de la masonería republicana. Según Ferrer Benimeli (2010, p. 293), las logias francesas brindaron apoyo a los exiliados, manteniendo viva la tradición masónica española y facilitando su integración en la comunidad política del exilio. En Portugal, el exilio masónico también tuvo un impacto significativo, con la formación de redes que permitieron la continuidad de la actividad masónica en el extranjero.
El impacto del exilio en la masonería española también se manifestó en el campo cultural y educativo. Muchos masones exiliados contribuyeron a la creación de instituciones académicas y publicaciones que difundieron los valores ilustrados y democráticos que la orden defendía. En América Latina, los masones españoles exiliados desempeñaron un papel crucial en la educación y la política, integrándose en sociedades que compartían su visión progresista y reformista.
Influencia de la masonería en el exilio
A lo largo de los años, la masonería española en el exilio se convirtió en un puente de conexión entre diferentes países y logias internacionales. La solidaridad masónica permitió que muchos exiliados recibieran apoyo económico, legal y social, lo que facilitó su adaptación en los países de acogida. En algunos casos, los masones españoles exiliados participaron en movimientos políticos y de resistencia en sus nuevos lugares de residencia, contribuyendo a la lucha contra regímenes autoritarios en otras latitudes.
Las logias en el exilio también jugaron un papel importante en la preservación de la memoria histórica de la masonería española. A través de publicaciones, archivos y encuentros, los masones en el exilio documentaron las experiencias de persecución y resistencia, asegurando que las generaciones futuras conocieran su historia y legado.

Un legado de resistencia y fraternidad
La represión y el exilio marcaron profundamente a la masonería española, transformándola en una organización que, pese a las adversidades, logró mantener su estructura y valores en el extranjero. A través del apoyo de logias en otros países, los masones españoles continuaron su labor de defensa de la libertad, la igualdad y la fraternidad, dejando un legado que perdura hasta nuestros días.
El estudio de la represión y el exilio de la masonería española no solo permite comprender el impacto de estas circunstancias en la orden, sino también valorar su papel en la defensa de los derechos y libertades. La masonería española en el exilio supo adaptarse y contribuir activamente a las sociedades de acogida, convirtiéndose en un testimonio de resiliencia y compromiso con sus principios.
Bibliografía
- Ferrer Benimeli, J. A. (2010). La masonería española: Represión y exilios. Gobierno de Aragón.
- Martínez Moreno, C. F. (2010). «Masonería española en el exilio de México.» En La masonería española: Represión y exilios (pp. 211-230).
- Manuel Cuadrado-Merchán. Medallas del exilio masónico español en México: estado del arte. Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, vol. 13, núm. 2, pp. 134-149, 2021. Universidad de Costa Rica
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