La armonía masónica: música, fraternidad y una orquesta en el Mediterráneo
«El pódcast de la Gran Logia Simbólica Española – Episodio 4»
Aportado por Redacción
En el cuarto episodio del pódcast Entre columnas, auspiciado por la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), los maestros masones Silvia y Antonio se adentran en una dimensión muchas veces olvidada de la experiencia masónica: la música. Y lo hacen acompañados por un invitado excepcional: José Carlos Carmona, escritor, filósofo, profesor universitario, director de orquesta y masón. Este episodio no solo habla de notas y partituras, sino también de valores, de belleza, y de un inesperado conflicto con el Obispado de Málaga que ha puesto en evidencia prejuicios anacrónicos hacia la masonería.
Música en logia: mucho más que un adorno
Silvia lo expresa con claridad desde el principio: «En mi logia, la música es importantísima». No se trata de un simple acompañamiento. En muchas logias, como la suya, existe un Maestro de Armonía encargado de seleccionar cuidadosamente las piezas que sonarán durante las tenidas. «La música enfatiza los momentos más importantes y genera un clima ideal», explica. La música, como el simbolismo, es una herramienta pedagógica, emocional y espiritual.
Antonio coincide: «Cuando hay hermanos músicos, todo se engrandece». En efecto, la música no solo eleva la atmósfera del templo; también conecta a los hermanos a un nivel más profundo, estimulando la introspección, la contemplación y la apertura al diálogo.
La Orquesta Masónica del Mediterráneo: un proyecto con alma
José Carlos Carmona es el fundador y director de la Orquesta Masónica del Mediterráneo. Este conjunto nace con una doble vocación: musical y masónica. Está compuesta por profesionales de alto nivel, muchos de ellos masones, y su objetivo es poner en valor el legado musical de compositores vinculados a la masonería, como Mozart, Haydn, Beethoven o Sibelius.
«La orquesta tiene el apoyo del Gran Consejo Simbólico de la GLSE y se ofrece a todos los talleres que quieran organizar conciertos en sus ciudades», explica Carmona. Pero no se trata sólo de divulgar. Como recalca el propio invitado: «Nuestra vocación es la cultura y la belleza. Lo haríamos aunque no fuéramos masones. Pero como lo somos, lo decimos con orgullo».

Un concierto solidario vetado por la Iglesia
El detonante del episodio es el concierto previsto para el 6 de diciembre en Málaga. Inicialmente, iba a celebrarse en la Catedral. Sin embargo, al conocer que la organización estaba vinculada a la masonería, el Obispado vetó el evento. Todo ello a pesar de que se trata de un concierto de música religiosa —con selecciones del Mesías de Haendel— y que los fondos recaudados (5€ la entrada) se destinan a los afectados por la Dana.
«La decisión del Obispado genera un cuestionamiento sobre el compromiso de su representante con los valores universales», leemos en la prensa local. José Carlos, visiblemente molesto, declara: «Esto demuestra ignorancia. Hace más de 40 años que terminó el franquismo. No somos gente que queme crucifijos. En nuestro templo, la Biblia preside desde el altar».
Silvia añade: «Es una cuestión que la sociedad necesita aclarar. No adoramos a Satán ni hacemos nada oscuro. Trabajamos para mejorarnos como personas y ayudar a los demás. Y lo hacemos en silencio, sin buscar reconocimiento».
El lenguaje universal de la música
La música, según Carmona, es «el único lenguaje que entiende desde un chino hasta un norteamericano». Y precisamente por eso, está tan próxima a la masonería, que promueve la fraternidad universal más allá de credos o fronteras. En palabras del invitado: «La masonería y la música comparten ese espíritu universalista, y también una preocupación profunda por la belleza».
Esta dimensión estética es algo más que una preferencia. «No solo nos preocupa el fondo, también la forma. Una tenida masónica es un diálogo organizado de forma bella», subraya. No es casual que la belleza sea una de las tres columnas simbólicas que sostienen el templo, junto a la sabiduría y la fuerza.
Valores, educación y formación integral
Silvia y Antonio coinciden en la importancia de cultivar el espíritu. Para ellos, la música, como la lectura, genera conexiones neuronales, abre espacios de introspección y nos ayuda a detenernos. «Cocino con música clásica porque me genera una atmósfera que me permite pensar», comparte Silvia.
Antonio recuerda con emoción que conserva el CD con la música que sonó durante su iniciación. «Lo tengo como un tesoro», confiesa. Esa memoria sensorial se convierte en parte del viaje masónico. Es un hilo invisible que conecta a los masones con su historia personal dentro de la orden.
El Mesías, el Mediterráneo y el mensaje
El concierto del 6 de diciembre incluirá selecciones del Mesías de Haendel, con el famoso Aleluya como colofón. Participan la Orquesta Masónica del Mediterráneo, el Coro de la Universidad de Sevilla y un coro participativo de Málaga. Todos bajo la dirección de José Carlos Carmona.
La orquesta, como su nombre indica, busca también aportar una sensibilidad mediterránea: «Una luz distinta, más clara, brillante y alegre», dice Carmona. Esa apuesta estilística está en consonancia con una masonería que no busca imponerse, sino dialogar desde la cultura, el arte y la sensibilidad.
Una invitación a escuchar, comprender y ayudar
El episodio concluye con una llamada a la acción. No solo a asistir al concierto, sino a reflexionar sobre los prejuicios que aún sobreviven. «Si puedes ir, es casi obligado», dice Silvia. «Vas a disfrutar de un espectáculo musical maravilloso, vas a ayudar, y quizá también vas a cambiar tu mirada».
Quienes no puedan asistir, pueden colaborar igualmente a través de la web de la Logia Lux Malacitana. «Al final, esto va de humanidad, de fraternidad, de ser personas humanas que ayudan a otras personas humanas».
Puedes escuchar el pódcast completo en IVOOX.
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